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Opinión. Un millón de maestros

por Agencia Zona Roja

Gibráb Ramírez Reyes*

Según Marx Arriaga, quien engaña al Presidente para llevar a cabo una reforma educativa desde la reconfiguración de los libros de texto y los planes de estudio, más de un millón de docentes ha participado del proceso, en un auténtico movimiento de transformación revolucionario y anclado abajo. 

Se trataría de un acontecimiento histórico —“un momento fundacional” dice— e implicaría que, por cada una de las 26 “asambleas” regionales que realizó (en realidad foros), se hubieran presentado 38 mil trabajadores de la educación, hubieran discutido enfoques, contenidos, sutilezas. 

Ese millón, argumenta, pide y por tanto defenderá la nueva escuela mexicana. Extrañamente y según anticipó en conferencia presidencial, la petición, después de los foros regionales, de cientos de miles de profesores, coincide con los anhelos que Arriaga vislumbró en los documentos que presentó ante ellos en calidad de borrador y que pugnan por un revoltijo decolonial, antipatriarcal, anticonductista, antieurocéntrico, antiracista, antipunitivista, retórico, botánico y sistema decimal. 

Arriaga, pretendido radical de izquierda, recuerda con su discurso a Rangel Sostmann, el ex rector del Tec de Monterrey que oteó una “revolución educativa” que cambie lo hecho en los dos siglos más recientes. 

Para disimular su vanguardismo providencial, miente por sistema: al presidente, a los medios, a la nación. Ya lo ha exhibido en entrevista para Educación Futura Erick Juárez: Arriaga, en presunta cita textual, dijo que la OCDE decía que la reforma educativa era un asunto muy importante como para dejárselo a los maestros. 

Juárez lo confrontó con la versión original del documento, que no decía eso, sino que la reforma era muy importante, demasiado, como para dejar solos a los maestros. 

Para Arriaga, “dejárselo a los educadores” es lo mismo que “dejar solos a los educadores”. Acepta que, quizá, cambió un adverbio, pero, dice, no lo hizo como académico, sino como funcionario, donde al parecer la mentira se vale para dar la lucha. 

¿Será ese el español-ético de los nuevos planes? Puede verse aquí en el minuto 24:40  No hubo un millón de maestros en los foros motejados asambleas que se dejaron en manos de los gobiernos y secretarías estatales, ni tales docentes defienden la idea de Arriaga. 

Eso es otra mentira. Las pruebas están en las redes de la Dirección General de Materiales Educativos. En algunos foros se contaron, con trabajos, unas pocas decenas. 

En otros, el número se elevó. En ninguno pudo contarse con la participación de miles de personas, menos de decenas de miles, de modo que sólo podría llegarse al millón sumando 1) los asistentes físicamente, 2) las vistas de cada video publicado en Facebook y en YouTube, 3) las propuestas que se hicieron llegar por escrito (requisitos para la asistencia de quienes fueron físicamente) y 4) una encuesta por internet que se mandó a todo el personal. 

¿Serán las matemáticas-comunitarias de los nuevos planes? Esto es otra reforma burocrática —sin base magisterial— con ilusiones distintas a la neoliberal, pero igualmente ilusa, sin anclaje en la realidad. 

Lo bueno es que, según se ha dicho en voz baja, esos materiales estarán listos en 2023. ¿Será que de aquí a entonces puedan concentrarse en el abandono escolar, los huérfanos, el atraso generado por la pandemia?  

*Doctor en ciencia política por la UNAM.

@gibranrr 

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