Ismael García M./Zona Roja.
Oaxaca, Oax., a 5 de enero de 2026.- Por supuesto que en el Partido Morena y en el movimiento llamado de la Cuarta Transformación no hay impolutos. Por supuesto que ni todos son criminales o corruptos ni todos son honestos y pulcros.
¿Entonces por qué el nuevo gobierno de México y sus afines nunca aceptan las críticas y las deslizan acusando a la “derecha” o a la prensa de los ataques?
Es cierto, muchos señalamientos, sobre todo en redes sociales, son con información falsa, pero hay mecanismos para desactivarlos o denunciarlos.
A lo largo de siete años de gobierno federal morenista, se perciben muchas fallas, que se han detallado en este y muchos espacios informativos serios y formales.
Por ejemplo ahí están los gastos multimillonarios en obras faraónicas como el Tren Maya o el Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles” o la refinería “Dos Bocas”, que siguen sangrando al erario con mucho dinero y hasta el momento no son útiles ni dan rendimientos.
En el caso de Oaxaca, lo hemos dicho hasta la saciedad: de nada sirvieron décadas de espera y costos también multimillonarios para tener dos supercarreteras prácticamente inservibles.
Y ahora el Tren Interoceánico que también, desde sus inicios, no ha tenido los resultados esperados. Ni hay suficientes pasajeros en la ruta Salina Cruz-Coatzacoalcos ni hay transporte de carga entre el Pacífico con el Atlántico, como se prometió.
En el colmo, ahora se ha creado una nueva ruta de ferrocarril: Istmo-Chiapas, que tampoco son ni serán redituables.
Se dijo hasta la saciedad acerca de la adquisición de vagones viejos y caducos; de las obras mal hechas, de la simulada consulta a los pueblos indígenas, y sobre visos de corrupción.
Pero nadie hizo caso, hasta que vino la tragedia: el pasado 28 de diciembre descarriló el tren en inmediaciones de Nizanda, municipio de Asunción Ixtaltepec, con el saldo funesto de 14 personas fallecidas y un centenar de heridos.
Ese domingo había salido temprano de Salina Cruz con 241 pasajeros y nueve tripulantes cuando ocurrió la tragedia. A nueve días, la Fiscalía General de la República sólo dice que ya extrajo datos de la “caja negra”, que se están realizando las investigaciones… pero nadie sabe hasta ahora por qué descarriló el tren.
Por cierto, Gonzalo López Beltrán, uno de los hijos del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, estuvo como supervisor “honorario” de los trabajos del Tren Interoceánico y hasta ahora no se le ha tocado ni con el pétalo de la duda y mucho menos con un citatorio.
Por cierto, el actual secretario de Marina, el oaxaqueño Raymundo Pedro Morales Ángeles, era responsable en el sexenio obradorista del proyecto interoceánico.
GRAVES IRRESPONSABILIDADES
El fin de semana, la periodista Peniley Ramírez, que realiza investigaciones incluso en archivos de los Estados Unidos y los publica en el diario “Reforma” y otros medios nacionales e internacionales, detalló con datos oficiales las múltiples irregularidades en el Tren Interoceánico.
Bajo el título “Interoceánico: los otros rieles” (https://www.reforma.com/interoceanico-los-otros-rieles-2026-01-03/op305965?utm_source=externo&utm_medium=backlink&utm_campaign=promocion_editorialista), detalla que analizó 14 revisiones de la Auditoría Superior de la Federación a dicho proyecto:
La primera fue en el año 2019, pocos meses después de creado el proyecto, donde detalla que deben coordinarse muchas instituciones y que ello será un reto.
La siguiente auditoría determinó que una parte clave era la «corrección de la curvatura y la pendiente y la conexión al puerto de Salina Cruz». La ASF advirtió que faltaban controles que garantizaran la calidad del proyecto.
Al año siguiente, determinó los primeros daños patrimoniales. “En casi todos los años, los montos parecen, en general, bajos para la gravedad de las conductas señaladas”, refiere la periodista.
Una auditoría de 2020 encontró que se pagaron 418 mil pesos por «letreros normativos» que nunca se colocaron y por rieles que no correspondían al rango que; en otro contrato, hallaron pagos fuera de rango por más de cuatro millones de pesos. La auditoría atribuyó estos problemas a una «inadecuada supervisión y control de obra».
Otra auditoría ese mismo año encontró un desorden en los controles de días trabajados, nóminas pagadas, horas extra y pagos sin comprobantes. En 2021, la ASF volvió a señalar «control y supervisión de la obra inadecuados», lo que se reflejó en pagos en exceso por más de ocho millones de pesos.
Las irregularidades consistieron en pagos por balastos y rieles incompatibles, durmientes no previstos y subbalastos no incluidos en el catálogo de la obra.
En 2022, la ASF halló otras irregularidades en los rieles. Los auditores encontraron que se habían pagado casi 170 mil pesos en exceso por el uso de dos excavadoras hidráulicas Kaiser S-2, pero solo se había utilizado una.
Además, se pagaron 1.5 millones de pesos de más por los rieles. En el proyecto se indicaba que se necesitaban 136 libras por yarda en un tramo de rieles, es decir, un riel pesado y robusto.
Durante los años siguientes, las auditorías de 2022 y 2023 hallaron fallas en muros, pisos, juntas en las instalaciones navales; pagos duplicados o por trabajos no realizados; y casi tres millones de pesos en daño patrimonial por más rieles de menor calibre que se colocaron en lugar de los planeados.
La «causa raíz», una y otra vez, fue «inadecuado control y supervisión de la obra».
La auditoría más reciente emitió su dictamen en febrero de 2025. Se establece que varios señalamientos de años anteriores»prevalecen».
“Estas auditorías tienen en común puntos esenciales para entender qué pasó con ese proyecto: determinan que hubo mala supervisión, mala planeación, pagos en exceso y la sustitución de rieles por otros menos resistentes”, concluye su investigación.
¿HABRÁ CULPABLES?
Como se puede observar, con datos oficiales, la investigadora demuestra múltiples irregularidades que se han presentado en los últimos seis años en el proyecto del Tren Interoceánico.
Pero no es el único, pues hasta ahora traslada a un mínimo de pasajeros, por su lentitud, al contar con máquinas y vagones viejos, caducos, adquiridos en otros países donde ya no eran útiles.
El tramo del antiguo ferrocarril del Istmo, prácticamente se rehabilitó a la carrera y hay muchas partes sin cambio de durmientes, como se pudo apreciar en videos difundidos tras la tragedia; además, se difundió que el tren descarrilado iba a exceso de velocidad.
Por otra parte, tampoco ha funcionado como vía para transporte de carga de un océano a otro, para supuestamente competir con el canal de Panamá, e incluso se comparó que sería con menos costos.
A lo largo del proyecto, sólo en marzo del año pasado llegó una carga de unos 900 autos Hyundai provenientes de Asia, que fueron trasladados con dificultades y en varios viajes hacia Coatzacoalcos.
Fuera de ello, no hay más. Los famosos polos de desarrollo, que serían 10, no se han instalado y en pocos casos se ha hecho la licitación
Y mientras tanto, el problema de la inseguridad y el dominio de los cárteles del crimen organizado en toda la ruta, está latente.
¿La corrupción mató a 14 personas y dejó un centenar de lesionados? ¿Habrá culpables? ¿Se les llevará a juicio y se hará justicia? Será difícil y es dudoso.
