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Tragedia del Interoceánico: el primer viaje que marcó a Evelyn y su familia 

por Agencia Zona Roja

Lisbeth Mejía Reyes/Zona Roja.

Oaxaca, Oax., a 10 de enero de 2026.- Lo que sería una bonita experiencia, la de viajar en tren por primera vez, se convirtió en una tragedia para decenas de familias, como la de Evelyn Jimena Sastré López, universitaria de 20 años de edad y originaria de Agua Dulce, Veracruz.

La confusión aún es parte de sus recuerdos, como el dolor por los golpes sufridos aquella mañana del 28 de diciembre en las vías del Tren Interoceánico. El accidente ocurrió a las 09:28 de la mañana, pero Evelyn no lo supo por el parte oficial del siniestro sino por una fotografía «movida» que tomó su primo desde el asiento que ella había dejado minutos antes para ir al sanitario.

«Quizá fue que iba un poco rápido el tren, realmente no sé, pero lo que sí sé es que le agradezco mucho a Dios que me protegió a mí y a mi familia de esta desgracia, le agradezco que a pesar de todo hoy estoy aquí contando mi experiencia de ese trágico día en el Tren Interoceánico», cuenta la joven, una de las 250 personas que iban a bordo del ferrocarril resucitado por el gobierno del ex presidente Andrés Manuel López Obrador en 2023.

Los relatos de Evelyn y varios sobrevivientes han permitido reconstruir los primeros minutos y horas del descarrilamiento del Tren Interoceánico en el tramo Nizanda-Chivela, en el Istmo de Tehuantepec. Las causas de la tragedia, que hasta ahora ha dejado 14 personas fallecidas y más de 100 lesionadas, siguen sin conocerse.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha prometido una investigación y la reparación integral para las víctimas, algunas de las cuales también han denunciado a las empresas constructoras y a quien o quienes resulten responsables. Lo han hecho como parte de su derecho para acceder a la justicia y para que tragedias como esta no se repitan.

TERRIBLE EXPERIENCIA

Desde su perfil de Facebook, al despedir el año 205, Evelyn ha contado cómo sus padres, su abuela, su primo y ella vivieron el descarrilamiento.

«Yo estaba lavándome las manos cuando me empecé a mover mucho de un lado al otro y escuché que una mujer gritó feo, yo me saqué de onda cuando de repente a las 9:28AM me empiezo a azotar horriblemente contra todos lados, contra el bote de metal, los dispensadores y toda la cabina, me golpeé mi cabeza muy fuerte, sentí en esos momentos que nos movimos horriblemente y de la nada se paró todo».

Tras reincorporarse, Evelyn no comprendía nada de lo que pasaba. «Sinceramente no esperas que nada te pase o no te imaginas algo así, hasta llegué a pensar que sólo fueron unos movimientos bruscos, pero a mí me dolía horrible la cabeza y el cuerpo», cuenta la sobreviviente, quien instantes después salió gritando por el insoportable dolor de su cabeza. Los gritos de auxilio ya no solo eran de ella sino de varias víctimas más.

Un señor que vendía alimentos en el tren tenía la cabeza ensangrentada y su pantalón roto. Él estaba parado en medio del pasillo hasta adelante y salió catapultado hacia atrás bruscamente, según le contaron sus padres.

Su primo tenía sobre su pierna derecha el asiento de adelante y probablemente tendría atrapadas ambas extremidades de no haberse movido hacia el lugar de Evelyn para tomar la fotografía por la que después supieron la hora del percance.

«Mi papá decía que le dolía mucho su mano derecha y se estaba inflamando (a él le golpeó la cafetera de metal y luego le cayó en su mano derecha). A mi madre le dolía su abdomen por el movimiento brusco y a mi abuela, una señora de la tercera edad, también le dolía todo el cuerpo», recuerda la estudiante.

Además de los golpes, a Evelyn se le dañó el celular, lo que lamenta mucho porque ahí guardó sus proyectos y documentos.

Aquellos minutos después de la tragedia seguían siendo confusos para muchos pasajeros, quienes bajaron y vieron como los vagones «estaban tendiendo de un hilo prácticamente».

ANGUSTIA Y DESOLACIÓN

Como pudieron, aun con el dolor, empezaron a ayudarse. «Mi padre, José Sastré Díaz (el señor de camisa de cuadro color rojo con blanco), comenzó a movilizarse y ayudar a las personas, él fue ayudar hacia donde se encontraban ya los vagones en el barranco y ahí él se encontró un radio tirado que estaba sonando en uno de los vagones del barranco y se comunicó con el personal del tren interoceánico por el radio».

Su padre y un empleado del tren usaron una cuerda para subir a las personas de los vagones que habían caído al barranco, también las llevaron a una zona alejada ante el riesgo por el penetrante olor a diésel. Otras personas sacaron el equipaje y empezaron a compartir el agua y comida del tren.

«También entre nosotros mismos comenzamos apoyarnos, ya que había un doctor que viajaba con su hermana y una enfermera del estado de Aguascalientes, ahí hicieron torniquetes, férulas improvisadas con lo poco que había, dar algunos medicamentos, y tomar la presión con un baumanómetro que era de una de las pasajeras. Tardaron aproximadamente 2 horas para que llegara la ayuda, primero llegaron 3 pobladores del lado de Ixtepec y luego llegó la Marina y personal de Protección Civil del lado a donde se dirigía el tren, que era Chivela», relata Evelyn sobre esa mañana en la que otro ferrocarril llegó para llevarlos a la estación de Ixtepec.

Las ambulancias llegaron a ese sitio para trasladar a los lesionados a hospitales, pero a Evelyn y su familia solamente les recomendaron tomar analgésicos. En su caso, un autobús los llevaría hacia Coatzacoalcos. Días después, a Evelyn le seguía doliendo todo el cuerpo y se le formaron moretones por todas partes. Sí padre seguía, hasta el fin de año, con la mano inflamada; su primo también tenía inflamada la pierna.

Evelyn considera que la curva donde ocurrió el siniestro era muy cerrada, «tanto que aunque los vagones se pandearon y/o se fueron hacia el lado derecho, el lado del barranco, aún así era un poco reducido el paso del lado izquierdo donde estaba una pared de tierra y rocas con una maya de contención».

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