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Opinión. Los restos del 2026

por Agencia Zona Roja

Isidoro Yescas*

Leo en estos días el revelador libro “Los restos de la revolución”, crónica desde las entrañas de una Venezuela herida, de la periodista y escritora Catalina Lobo Guerrero, y se me ocurre un encabezado semejante para lo ocurrido en Oaxaca hace 20 años, cuando la lucha magisterial de ese año derivó en un movimiento  social y político, amplio y plural, en contra del gobierno de Ulises Ruiz Ortiz. 

Como se sabe, un actor central del polo aglutinador de la expresión organizativa coyuntural de este “movimiento de movimientos” lo constituyó la APPO. 

Y a su vez la APPO tuvo como su principal  pilar organizativo al MDTEO de la Sección 22 del SNTE. 

Toda la inconformidad acumulada entonces en contra del viejo régimen priísta y los reclamos para darle cauce legal a la participación ciudadana aterrizaron años después, durante el sexenio de Gabino Cué, en una Ley de Participación Ciudadana que incorporó a la Constitución local figuras como el plebiscito, el referéndum, el cabildo abierto y la revocación de mandato.

Hasta allí llegó el compromiso de cambio del gabinismo. 

Ahora, ya con  una Ley de Revocación de Mandato reformada a la medida de los intereses transexenales del gobierno primaveral, algunos actores del convulso 2006 ya están en el poder. 

Otros, los más, siguen en la lucha social, militan o dirigen en partidos políticos o son dirigentes sociales y sindicales. 

Con sus excepciones, buena parte de esos actores que intentaron tumbar a URO por autoritario y represor, hoy parecieran estar cansados o cooptados. Porque no se ven por ningún lado luchando en contra de la autocracia primaveral. 

Y bajo el argumento de que la revocación es una farsa para legitimar al gobernador Salomón Jara (vgr. dirigencia seccional del MDTEO) , le apuestan a la desmovilización de sus bases. 

Son los restos del 2006, o lo que queda del cuarto de hora revolucionario de hace 20 años. 

Es cierto que el gobierno primaveral (con un IEEPCO presionado o coludido) juega sucio, intimida, viola la ley, compra voluntades. Y sin embargo, no hay peor lucha que la que no se hace.

*Maestro en Sociología y periodista* 

X:@YescasIsidoro

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