Ismael García M./Zona Roja.
Oaxaca, Oax., a 19 de enero de 2026.- El próximo domingo, 25 de enero, Oaxaca vivirá una jornada inédita: las personas en edad de votar podrán decidir si el gobernador Salomón Jara Cruz debe seguir en el cargo hasta concluir su sexenio, o se le revoca a la mitad de su mandato.
En términos generales parecer ser un ejercicio democrático en que la población mayoritaria podrá tomar una determinación, por primera vez en la historia de la entidad, acerca de su gobernante.
No obstante, el proceso tiene una serie de candados que parecen hacer imposibles que, cualquiera que sea el resultado, pueda ser válido, ya que se requiere al menos un millón 200 mil sufragios para que sea legal.
A lo largo de al menos tres meses, esta jornada, cimentada en la Ley de Revocación de Mandato, ha vivido también una serie de contradicciones e inconvenientes, como lo es el plazo tan corto para realizar algo similar a una elección estatal.
Ha estado plagada además de mucha propaganda irregular, ilegal, cuyo origen financiero se desconoce, pero que está dirigida a orientar el sufragio a favor del mandatario estatal.
Y al final, lo que no se quería: los partidos políticos siempre sí tendrán presencia en este procedimiento, al participar el próximo domingo como observadores en las casillas.
JORNADA INÉDITA
Aunque en el sexenio de Ulises Ruiz y de Gabino Cué ya había antecedentes de contar con una ley de revocación de mandato, fue al inicio del actual sexenio morenista en que el Congreso del Estado avaló dicha medida.
Con ello Oaxaca se convirtió en la primera entidad del país en que somete a un titular del Poder Ejecutivo al escrutinio público a la mitad de su mandato, aunque con reglas demasiado rígidas.
A mediados del año pasado, también de manera inédita, el PRI propuso en la 66 Legislatura local reformas, que fueron avaladas, para acortar los tiempos de este proceso, pero dejó intactos los candados.
Hay que decir que Andrés Manuel López Obrador ya se sometió a este ejercicio, en abril de 2022, aunque no fue válido. Siendo Presidente de la República, en el año 2022 se sometió a una consulta de Revocación de Mandato.
Claro, con la popularidad que tenía en ese entonces, ganó. No obstante apenas votó casi el 18 por ciento de la población y se requería que, para que los resultados de la consulta fueran vinculantes, votara al menos el 40% del electorado (igual que deberá ser en Oaxaca).
Las reglas de ese entonces:
De acuerdo con la Ley de Revocación de Mandato, el proceso procede a petición de la ciudadanía en una cifra equivalente al 3% de las y los inscritos en la lista nominal de electores del Instituto Nacional Electoral (INE), en por lo menos 17 entidades federativas y que, a su vez, representasen el 3% de la lista nominal de electores de cada estado.
EL ÁRBITRO
En el estado, el proceso, como decíamos, no ha estado exento de imponderables, uno de ellos los plazos establecidos por la autoridad legislativa, que debe ser acatada por la autoridad electoral, en este caso el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (IEEPCO).
Y la otra es las complicaciones electorales, pues el Poder Ejecutivo aprobó apenas 124 millones de pesos para el desarrollo de este ejercicio.
El lapso: menos de cuatro meses para avalar los lineamientos (del 1 al 10 de octubre), el periodo para registrarse como promoviendo (del 11 al 31 de octubre), recopilar las firmas para solicitar formalmente que se realice la consulta (noviembre), el plazo para presentar la solicitud de revocación (diciembre) y la ejecución del proceso (enero), para culminar el 25 de este mes en la votación.
Pese a esas limitantes, el IEEPCO, que encabeza Elizabeth Sánchez González, ha logrado, hasta hoy, sacar sin contratiempos el proceso.
Salvo “fuego amigo” desde el IEEPCO y desde el gobierno para desacreditar a la presidenta del Consejo General, aduciendo corrupción en la asignación de contratos para la elaboración de materiales.
¿SE VA O SE QUEDA?
Desde ahora les podemos anticipar que Salomón Jara Cruz continuará en el cargo.
Primero, porque las bases morenistas y burócratas han estado trabajando en ello desde mediados del año pasado, convenciendo por distintos métodos al electorado morenista.
Por ejemplo, tan sólo para determinar que sí se haga la consulta, la maquinaria guinda logró presentar alrededor de 700 mil firmas, cuando se requerían al menos 300 mil; finalmente el IEEPCO validó 518 mil 979 de ellas.
En teoría, Salomón Jara no debería estar preocupado porque la mayoría decida que deje el cargo, pues sus propios números les dan la confianza de que el voto será porque continúe hasta terminar el sexenio.
Sin embargo, las dudas y temores ha envuelto al gobierno morenista y le ha llevado a cometer múltiples pifias.
Como por ejemplo promover masivamente, ya se en carteles, espectaculares, lonas o perifoneo, que se vote a favor de Jara Cruz; en en el interior del estado, funcionarios estatales y presidentes municipales están promoviendo abiertamente el respaldo al titular del Poder Ejecutivo.
Es una promoción inédita, al igual que la jornada, pues según la Comisión de Quejas del IEEPCO, ha recibido hasta el fin de semana al menos 26 denuncias, por lo cual pidió a las instancias correspondientes retirar dicha publicidad.
Eso ha dado pie a que a muy disminuida oposición, tenga más elementos y material para redes sociales a fin de criticar este ejercicio.
No hay una verdadera oposición a Morena que realmente haga reflexionar al electorado que el gobernador debe irse. La única fuerza está en las redes sociales… y le ha ha ganado al gobierno.
Muy escasas voces de crítica y advertencia, como la del sociólogo y periodista Isidoro Yescas Martínez.
Tampoco debería haber preocupación en el gobierno, pues para que el ejercicio sea vinculante, es decir sea reconocido legalmente, deberá votar al menos el 40 por ciento del padrón, es decir un millón 200 mil habitantes.
Así que gane o pierda en la consulta, el próximo domingo, la duda de que sea válido se impone hasta ahora, por múltiples razones, entre ellas un bajo número de casillas que se instalarán (2,800, la mitad de un proceso comicial normal) y el tiempo tan corto que se destinó al proceso,
Jara Cruz y la mayoría de sus funcionarios si bien han acatado públicamente la veda, soterradamente muchos burócratas están haciendo labor de convencimiento.
Entonces, aunque gane y sea ratificado en el cargo, el gobernador tendrá ya una mancha no tan democrática en su administración.
