Inicio Minuto a Minuto Entre lágrimas y con «Mañanitas», despiden a Zeltzin Rubí en su natal Tlaxiaco

Entre lágrimas y con «Mañanitas», despiden a Zeltzin Rubí en su natal Tlaxiaco

por Agencia Zona Roja

Lisbeth Mejía Reyes/Zona Roja.

Oaxaca, Oax., a 27 de febrero de 2026.- Apenas el sábado anterior, Zeltzin Rubí Ortiz Ortiz había cumplido 27 años de edad y sus padres le llamaron por teléfono para cantarle “Las Mañanitas”. 

Esa fue quizá la última vez que escucharon su voz. El lunes, Rubí iría a la escuela a dar clases, pero su ausencia alertó a la directora, a sus compañeros y alumnos, quienes acudieron a buscarla y tuvieron que enfrentar el dolor y la consternación por el crimen del que fue víctima.

La joven fue encontrada muerta, presuntamente asesinada a manos de su pareja, Esaú S. L., cuyo cuerpo también estaba junto al de ella en el domicilio que habitaba en aquella población de la Sierra de Juárez. 

Los primeros reportes señalan que él se habría suicidado tras cometer el feminicidio, con arma punzocortante.

La violencia en contra de la joven docente sacudió a la comunidad de Santa María Lachichina, municipio de San Juan Yaeé, a donde había llegado para forjar su carrera como profesora, a varias horas de distancia de su natal Heroica Ciudad de Tlaxiaco.

Rubí no está más, pero tampoco se ha ido del todo. «Se quedará en los recuerdos, en las fotografías, en cada lugar donde estuvo, donde se rió, donde dejó su corazón».

En medio del dolor, sus padres, su hermano y demás familia y amigos le cantaron “Las Mañanitas” este jueves, durante el sepelio realizado en el Barrio de San Pedro, a donde llegó su cuerpo para ser despedida.

Rubí, cuyos restos descansaban en el féretro blanco posado en la calle, parecía volver entre las decenas de personas que se reunieron en el dolor. Parecía volver para decir adiós a sus amigas de la escuela, a sus padres, a su hermano y a todo un pueblo que la acompañó hasta su última morada. 

Para muchos, aquella mariposa que revoloteó en el ataúd y las flores era la señal de su presencia, aquella que también mostraba una sonrisa en el retrato llevado para la ocasión.

Por las calles del Barrio de San Pedro, las lágrimas eran incontenibles y al cortejo fúnebre se sumaba un gatito, probablemente compañero de vida de Rubí y de su familia.

Por más de dos horas, el sepelio transmitido por “La Máxima Tlaxiaco” dio cuenta del vacío que dejó la profesora, la amiga, la hermana, la compañera, pero sobre todo la hija que pensaba mucho en sus padres y que quería celebrar con ellos sus 25 años de matrimonio.

Zeltzin Rubí nació el 21 de febrero de 1999, creció en el Barrio de San Pedro, Tlaxiaco, una comunidad mixteca que ahora lloraba su pérdida.

A Rubí se le recordó como una niña y joven muy aplicada, comprometida, trabajadora. Una estudiante que caminaba todos los días para ir a la secundaria, la Técnica 36, o para irse al Cobao. Su esfuerzo en la escuela la llevó a formar parte de la escolta, como contó la persona a cargo del mensaje durante el sepelio.

Con ese mismo esfuerzo y dedicación decidió formarse como maestra en la Escuela Normal Rural Vanguardia, de Tamazulápam, en la región Mixteca. Rubí estaba «convencida de que la educación era el camino para transformar la vida de otros».

Era también «una joven de lucha, de trabajo y con mucho liderazgo. Siempre preocupada por los demás, generosa, comprometida con sus padres».

Rubí no está más y su muerte se investiga como un feminicidio, la violencia más extrema que se comete en contra de las mujeres. Una violencia que en Oaxaca ha cobrado la vida de aproximadamente 300 mujeres en lo que va de la administración estatal (desde diciembre de 2022).

Tambien le puede interesar: