Ismael García M./Zona Roja.
Oaxaca, Oax., a 23 de marzo de 2026.- Efectivamente, Juchitán de Zaragoza tiene casi una década de podrido. Pero nadie hace algo para sanarla. Gobiernos priistas, perredistas y morenistas van y vienen y la violencia escala de manera increíble.
Tan inédita que el fin de semana hubo al menos tres ejecución de personas en ese municipio conurbado a Santo Domingo Tehuantepec, durante la estancia de la President Claudia Sheinbaum en Oaxaca.
Alejandro Murat Hinojosa fue directo: el crimen organizado lo tenía Emilio Montero Pérez en su propio Cabildo, en ese entonces presidente municipal y hoy director del IEEPO.
Pero el entonces gobernador jamás hizo otra cosa más que acciones mediáticas —como sucede actualmente—; el ahora senador morenista ni aclaró ni ofreció disculpas a su hoy compañero de la llamada Cuarta Transformación por las graves acusaciones.
Ayer con Gloria Sánchez López y Emilio Montero; hoy con Miguel Sánchez Altamirano, todos ahora morenistas, el crimen organizado se mantiene enraizado y nadie, absolutamente nadie, se preocupa o se preocupó por garantizar la seguridad de la población juchiteca.
Los resultados están a la vista y en las dos últimas semanas no hay día en que no se haya registrado un asesinato a la luz del día o incluso en pleno centro de la otrora heroica ciudad.
Qué decir del llamado cobro de piso o extorsiones a comercios, que un día sí y el otro también, son amenazados con disparos de armas de fuego; muchos negocios han tenido que cerrar sus puertas. Y nadie hace algo.
MURAT Y CIRCO
“Basta observar como municipios como Juchitán, en su Cabido, tienen nombres de capos de la mafia”, dijo Murat al micrófono en un evento púbico del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Fue el 10 de febrero de 2022 en que Alejandro Murat lo gritó a todo pulmón ante miles de personas; las palabras fueron transmitidas también por diversas plataformas de redes sociales.
Al día siguiente, el entonces edil Emilio Montero pidió que el mandatario priista aclarara el señalamiento: el gobernador «no es ajeno al derecho constitucional, y por lo tanto, sabe que acusaciones de esa naturaleza deben ser puestas ante la autoridad competente, para que inicie las investigaciones correspondientes”. Pero no lo tomaron en cuenta.
Pese a esas graves acusaciones Alejandro Murat no hizo otra cosa más que circo y teatro: el 2 de junio de 2018, en los albores de su sexenio, asesinaron a tres personas, Pamela Terán, su chofer Adelfo Guerra y la fotoperiodista María del Sol Cruz Jarquín
Todo apuntaba ya al crimen organizado; la respuesta del entonces gobernador priista fue hacer un acto público con cientos de policías, con fotografías y videos, para decir que toda la fuerza del Estado, encabezada por el entonces fiscal Rubén Vasconcelos Méndez, se instalaría en Juchitán para evitar más violencia. ¿Y qué pasó? Nada.
La violencia criminal se fue enraizando más y más y la situación ha escalado en el actual sexenio que encabeza Salomón Jara Cruz, de Morena.
TODO SIGUE IGUAL
Un día matan a una mujer, otro día a un mototaxista, otro a un repartidor en motocicleta o a un taxista. Así ha sido todos los días.
Desde el 2017 gobernaba el grupo delictivo del Cartel de Juchitán, con Juan Terán Regalado, hoy preso aunque con concesiones; de ahí habría varias derivaciones.
Actualmente el “Comandante Cromo”, según la Fiscalía General del Estado de Oaxaca es el que genera el mayor número de actos criminales; lo han desarticulado pero no pueden aprehender al o los cabecillas.
El año pasado, la Fiscalía General, con instituciones estatales y federales, implemento la “Operación Sable”, para capturar a los cabecillas y desmantelar a la organización criminal; a la fecha llevan más de 130 detenciones.
En ese entonces se anunció el refuerzo de las acciones de seguridad en Juchitán y en el Istmo.
Pero la escalada violenta no cesó y en junio de 2025, de nuevo llenaron la región con al menos mil uniformados.
“Esta acción es una respuesta institucional contundente a los actos de violencia desencadenados por las recientes detenciones para desarticular las estructuras de grupos delictivos que buscan provocar zozobra en la sociedad.
“Los trabajos de inteligencia criminal permiten focalizar los esfuerzos en puntos identificados como focos rojos en ese municipio, por la incidencia delictiva principalmente ligada con la comisión de extorsión, homicidios, secuestro y cobro de piso, entre otros”, dio a conocer el gobierno en un comunicado.
Tras ello, se requisó el Centro de Control C2 de Juchitán, donde detuvieron a dos personas, porque desde ahí operaría el crimen organizado; y las fuerzas estatales tomaron el control de la policía municipal; suspendieron a todos para que pasaran los exámenes de control de confianza… pero luego los reincorporaron. Todo siguió igual.
Las autoridades, por supuesto, no ha aceptado que cárteles de manufactura nacional ya estén presentes en el estado, desde hace algunos años.
Pero la realidad lo demostró el pasado domingo 22 de febrero, con la captura y posterior muerte de Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, que desató una ola de bloqueos y ataques armados en una veintena de entidades del país.
Y Oaxaca no estuvo exento: de manera casi quirúrgica y organizada, los grupos delictivos, presuntamente del Cártel Jalisco Nueva Generación, se movilizaron en tres municipios istmeños para desestabilizar, bloquear, e incendiar al menos 14 unidades de motor.
La respuesta institucional inmediata fue la detención de varios de los generadores de violencia y la instalación de al menos mil uniformados —otra vez—, estatales y nacionales, en la región del Istmo, pero principalmente Juchitán.
Pero los crímenes, por el contrario, se intensificaron desde esa fecha, en que han baleado una veintena de comercios y han asesinado a una docena de personas.
¿QUIÉN MANDA?
Está visto que quien manda en la región del Istmo y tiene su guarida en Juchitán es el crimen organizado. Apenas la noche de ayer domingo, un enésimo ataque armado, con saldo de dos lesionados.
Y lo increíble es que en plena visita de la Presidenta Claudia Sheinbaum a Oaxaca, se registraron al menos tres ejecuciones y dos tiroteos a comercios.
Peor aún porque el viernes, el Gabinete de Seguridad sesionó en Tehuantepec, para prever ilícitos durante la gira presidencial.
¿En dónde está el nuevo secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, el marino Félix Quiroz? Porque contra la delincuencia, no se le ha visto.
Pero sí en la represión de las protestas sociales y acumula dos casos en menos de un mes, uno en el Istmo y otro en la capital, contra padres de familia y contra indígenas, respectivamente.
¿Tienen utilidad las Mesas de Seguridad que prácticamente todos los días encabeza el mandatario estatal? Porque por lo menos en resultados, no se ve.
¿Y quién manda realmente en el Gabinete de Seguridad de Oaxaca? Porque está visto que sus acciones ni son visibles ni son contundentes.
Sí, efectivamente, por parte de la Fiscalía General hay constantes operativos contra narcomenudistas; hay detenciones prácticamente todos los días; pero su principal función es la procuración de justicia.
Y nada se ve de la Secretaría de Seguridad, que opta, desde hace muchos años, por acciones reactivas, antes que preventivas. Ni siquiera con segundo titular al mando, ambos marinos, por cierto.
Esta mañana de lunes, se habló de nuevo de las estrategias de seguridad, pero lo hizo el secretario de Gobierno, Jesús Romero, no el de seguridad. Y los argumentos, los mismos: se reforzará la vigilancia, no habrá estado de excepción, hemos desmantelado, hay detenciones…
¿Y cuándo el edil morenista Miguel Sánchez Altamirano se decidirá a proteger a los juchitecos de la grave inseguridad? ¿Cuando se decidirá el Estado a poner orden y a combatir, ahora sí, al crimen organizado en el Istmo y demás regiones? Preguntas sin respuestas aún.
