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UNAM identifica 42 plantas silvestres usadas para autoconsumo en Oaxaca

por Agencia Zona Roja

Redacción/Zona Roja Cdmx.

(Información de “La Jornada”)

Ciudad de México, a 1 de abril de 2026.- A pesar de sus condiciones ambientales adversas para la agricultura, en la Mixteca Alta de Oaxaca un grupo de investigación del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) identificó 42 plantas silvestres alimenticias que se utilizan para autoconsumo en las comunidades locales.

Quetzalcóatl Orozco Ramírez, coordinador de la Unidad Académica de Estudios Territoriales Oaxaca (UAETO) de ese instituto reveló que en esta zona el clima es muy variable, a veces se comporta como si fuera una región árida y en otras es muy húmeda, pero hay plantas silvestres para ambas condiciones.

Entre las hierbas comestibles, señaló que se identificaron quelites blancos y cenizos, quintoniles, violetas o alaches, guajes (vainas con una semilla olorosa fundamentales en la comida mixteca) y una especie de tréboles llamados coyules, por ejemplo. Algunas son endémicas y una más existen en diferentes regiones del país, aunque en ellas no se consumen.

El ingeniero en Agroecología, maestro en Biología Ambiental y doctor en Geografía encabezó un estudio en esa región, ubicada dentro del Geoparque Mixteca Alta, un territorio reconocido por la UNESCO y en donde colabora la universidad nacional, el cual abarca 415 kilómetros cuadrados dentro de los que se ubican nueve municipios del occidente de dicha entidad federativa.

Combinando estudios de agroecología y de antropología, el universitario y sus colegas nutrieron su investigación desde las ciencias biológicas hasta las sociales, considerando el conocimiento ancestral que sobre estas plantas y sus características tienen las comunidades locales.

“Son una fuente significativa de alimentación para las comunidades, sobre todo en años de malas cosechas agrícolas, de ahí la importancia de conocerlas. Algunas existen en otras zonas del país, pero no tienen un mercado ni venta; son de recolección de las familias”.

En el estudio, los universitarios preveían que el conocimiento de ese alimento silvestre está asociado a localidades pobres. “Una vez que la gente tiene dinero, compra alimentos en el mercado y deja de utilizar plantas silvestres, a las que se recurre por necesidad”.

Pero sorpresivamente, Orozco Ramírez y sus pares observaron que su consumo se mantiene, incluso cuando mejoran las condiciones económicas. 

“Esto nos lleva a pensar que la relación tiene que ver más con el gusto por comerlas, con la cultura, su identidad y gastronomía; su ingesta busca mantener platillos que están asociados con esta región”, comentó.

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