Ismael García M./Zona Roja.
Oaxaca, Oax., a 6 de julio de 2026.- Sacó del clóset de nuevo el ajuar de costosísimos vestidos con apariencia indígena, montó a cuadro; cargó con sillas de ruedas y comenzó a visitar supuestamente a gente pobre de Oaxaca.
Encargó a su cauda de asesores una imagen de mujer joven, fuerte, trabajadora y altruista, y ordenó una intensa difusión de apoyos por medios digitales.
Es Ivette Morán de Murat —esposa del ex gobernador Alejandro Murat Hinojosa, ex priista hoy senador morenista—, quien en las últimas semanas ha intensificado sus visitas a Oaxaca, aunque nadie sabe a qué sitios.
Ello, evidentemente ha generado preocupación y ruido político a la clase política morenista en la entidad, que considera que hay una invasión a “su territorio” por parte de gente advenediza.
Pero, ¿se deberían preocupar por una mujer que en absoluto hizo durante el sexenio de su marido más que cogobernar y dar órdenes a los funcionarios de la época?
En realidad la preocupación de los morenistas oaxaqueños debiera ser por el enemigo adentro y de algunos dizque verdeecologistas con corazón priista-muralista, como Raúl Bolaños Cacho Jr., Alejandro Avilés, Mariana Benítez, Marco Antonio Hernández Cuevas, por citar a algunos, que sí están colaborando de manera intensa con el ex gobernador priista. Y vienen por todo.
¿OAXAQUEÑA?
Ivette Morán de Murat no es de Oaxaca; es del Estado de México, aunque hay algunas versiones que la ubican como centroamericana. Desde luego que no logró su ascendencia oaxaqueña en seis años con su mexiquense esposo.
En el último sexenio del priismo, se dedicó a cogobernar, junto con José Murat y Alejandro Murat, y a tomar decisiones de Estado que beneficiaran a los intereses económicos de la familia, no de los oaxaqueños.
En sus ratos libres, posaba para videos a modo, en que atendía a personas de escasos recursos o visitaba comunidades, con todas las comodidades posibles y en la mayoría de las ocasiones con transporte aéreo.
Así que, fuera de las acciones que realiza el DIF estatal cada año, cada sexenio, no hubo ninguna otra actividad positiva en el sexenio anterior. Terminó la era del priismo y la familia Murat se regresó al Estado de México, a disfrutar del premio de la senaduría para Alejandro Murat.
“No hay mayor regalo que poder hacer una pequeña diferencia en la vida de alguien”, dice el más reciente post de Ivette Morán, detrás de un señor en silla de ruedas, a quien se presume le regaló este aparato; no especifica fecha ni lugar.
El anterior, del 3 de julio, habla en su “Cafecito con Ivette” con una mujer artesana de la Villa de Mitla. “Mi mayor alegría siempre será poder acompañar y tender una mano a quienes más lo necesitan”, difundió el 2 de julio nuevamente con personas en sillas de ruedas. Y el 28 de junio, una fotografía nocturna del templo de Santo Domingo de Guzmán. Es prácticamente en junio, y una parte de mayo, en que comenzó a intensificar sus publicaciones con referencia a Oaxaca.
Aunque físicamente no ha sido vista en Oaxaca, salvo los rumores de que hace un mes habría estado en un restaurante ubicado en Tlalixtac de Cabrera, propiedad de quien fuera funcionario con Alejandro Murat, Jorge Ilescas Delgado, y cuyo encuentro habrían presidido Alejandro Avilés y Raúl Bolaños Jr.
¿PREOCUPACIÓN?
No es o no debería ser Ivette Murat el objetivo de la preocupación de los morenistas oaxaqueños pues ni tiene ascendencia ni simpatías ni alguna acción por la que se le recuerde positivamente o se le agradezca.
Es sólo un “arma” mediática, para causar irritaciones y enconos entre morenistas; no es ni será la candidata a la gubernatura o a algún otro cargo de elección popular, pues nadie quiere a los Murat en Oaxaca.
Es la muestra de que la división se ahonda y es generada por los neomorenistas, encabezados por los Murat y alentados por varios dizque verdeecologistas, como los citados Alejandro Avilés, Raúl Bolaños Cacho Cué, Mariana Benítez, entre otros.
Es la conjunción de fuerzas con la otra parte de Morena, a nivel nacional, y que también promueve, entre otros, a las senadoras Susana Harp y Luisa Cortés Carrillo, así como a Armando Contreras Castillo, quienes con carretadas de dinero en publicidad de su imagen pretenden posicionarse.
Pero, ¿qué hace los morenistas oaxaqueños en el poder? Irritarse, irritarse y patalear, en lugar de ponerse a trabajar.
Bajo la supuesta defensa de la soberanía estatal y de la Presidenta Claudia Sheinbaum, en las últimas semanas se han intensificado las giras y actos proselitistas en todo el estado, encabezadas por el gobernador Salomón Jara.
En tanto, se descuida la política interna y el rubro de la seguridad, con los consecuentes resultados graves, como múltiples asesinatos y retenciones.
Otros actores políticos, como diputadas y diputados, están en su propia carrera de ambicionar un nuevo cargo de representación popular.
Y la dirigencia del partido Morena en Oaxaca, que encabeza Alejandro Armas, duerme confiado en que el gobierno le está haciendo el trabajo proselitista.
Entonces, ¿de qué deberían estar preocupados los morenistas en el gobierno y en el partido? ¿No se les hace que mejor debieran estar trabajando para el morenismo y no para intereses particulares?
