Ismael García M./Zona Roja.
Oaxaca, Oax., a 24 de agosto de 2026.- En una semana, Claudia Sheinbaum Pardo cumplirá dos años al frente de la Presidencia de la República.
Primera mujer en el cargo en la historia de México, pero ni así la ha dejado trabajar su antecesor que, por múltiples medios, busca impunidad y protección hacia sus allegados, familia y sus leales.
Presiones de Estados Unidos de Norteamérica para que acabe con los carteles de la droga; presiones en México para que proteja a grupos delictivos; presiones de morenistas de alcurnia, entre ellos senadores, funcionarios y hasta un gobernador, para evadir la ley.
Y en medio de ello, estancamiento económico, una creciente criminalidad —pese a los informes oficiales que aseguran que los homicidios dolosos van a la baja—, crisis petrolera, crisis en Morena y elecciones en puerta.
¿Quién manda en México? Porque en definitivamente Andrés Manuel López Obrador no ha dejado, no quiere dejar el poder; porque en definitiva, el crimen organizado gana terreno día con día y no hay poder humano que lo frene.
GOBERNADOR REBELDE
La más reciente es la crisis política que generó el gobernador de Sinaloa, Ricardo Rocha Moya, al volver a su cargo luego de 112 días de licencia, tras ser señalado por los Estados Unidos de involucrarse con grupos delictivos, junto con otras nueve personas, entre ellas un senador.
El pasado viernes, el mandatario emitió un posicionamiento en sus redes sociales para informar que retomaba el mando y de inmediato hubo reacciones de desaprobación por parte del Partido Morena, de diputados, senadores, la Secretaría de Gobernación y hasta de la oposición.
Al día siguiente, la Presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció vía redes sociales y también reprochó el regreso al cargo; Rocha Moya tuvo que recular y pedir de nuevo licencia.
Una gran diferencia política, entre un mandatario morenista que había sido arropado y hasta aplaudido (¡no estás solo!) por el Congreso federal y el mismo mandatario morenista ahora defenestrado y dejado a su suerte, en medio de fuertes acusaciones por parte de Estados Unidos. La otrora unidad morenista quedó exhibida.
LISTAS OMINOSAS
Otra grave crisis fue la que provocó la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa Alcalde, ex dirigente de Morena y quien fuera secretaria de Gobernación con López Obrador, al divulgar una lista con nombres de periodistas señalados de criticar al gobierno.
En realidad eso no es nuevo, pues el ex mandatario morenista lo hizo prácticamente todos los días, al señalar, denostar e incluso revelar datos personales de comunicadores, poniendo, por su puesto, en riesgo su integridad física.
La novedad es que ahora lo hizo el gobierno de Sheinbaum, quien había iniciado con cautela en este tipo de situaciones, pero su consejera jurídica decidió divulgar los nombres de periodistas que supuestamente participan en una trama digital para desacreditar al gobierno.
La académica María Amparo Casar, escribió la semana pasada (https://contralacorrupcion.mx/listas-y-mas-listas/) sobre esta malsana dinámica y detalló:
Cotidianamente en la mañanera se construyen y difunden listas. No tienen que ser proyectadas en un solo documento y de un jalón. Las mañaneras, tomándolas en conjunto, presentan listas espaciadas de “comentócratas” y medios que los gobiernos de la 4T han decidido señalar alternadamente como “conservadores”; “neoliberales”, “corruptos” o “corruptazos”, “hipócritas”, “racistas”, “clasistas”, “aspiracionistas”, “déspotas”, “rateros”, “deshonestos”, “simuladores”, “ladinos”, “vendepatrias”, “chayoteros”, “amarillistas”, “peleles”, etc.
“En el sexenio pasado y el que va de éste se ha mencionado de manera muy negativa y denostado en 2,255 ocasiones a Reforma; 1,116 a El Universal; 1,009 a Loret de Mola; 921 a Claudio X. González; 544 a Enrique Krauze; 522 a The New York Times; 488 a Héctor Aguilar Camín; 339 a MCCI; 296 a Ricardo Salinas Pliego, 282 a Carmen Aristegui o 280 a Latinus”.
Lo grave no es que se cite a los medios críticos, sino que se ponga en riesgo su seguridad, tanto de directivos como periodistas, al exhibirlos como un supuesto peligro para su llamada “cuarta transformación” y en consecuencia convertirlos en “enemigos” de este movimiento.
Al final el gobierno de Sheinbaum quedó exhibido como intolerante.
INSEGURIDAD
Recientemente la Presidenta dijo que los dolosos habían bajado en menos de un año en un 51 por ciento; incluso presumió que en uno de los recientes días, se registraron 20 crímenes en una jornada, cifra muy por debajo de lo que ocurría cotidianamente en el periodo de López Obrador, con 70-80casos.
Sin embargo, la realidad es mucho muy distinta de la que pintan las autoridades, pues lo que hicieron no es frenar la ola violenta… sino modificar la forma en que se contabilizan los casos.
Las fiscalías o procuradurías del país reportan al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que concentra todos los datos y emite un reporte mensual.
Pero, insistimos, los datos oficiales son mucho muy distantes de lo que acontece, como por ejemplo en Sinaloa, Guanajuato, Guerrero, Michoacán, Jalisco, Tabasco, Chiapas, por citar algunos nombres.
No se diga Oaxaca, que tan sólo el fin de semana acumuló cinco homicidios pero prácticamente no hay día en que no ocurra un asesinato.
Entonces, la gente común no ve cambios, no percibe cambios —y lo dicen encuestas oficiales como del Inegi— y en consecuencia viven en la incertidumbre.
¿Y la Guardia Nacional? ¿Y la Marina? Pues se presume que tienen presencia en todo el país, que tienen datos a la mano pero son pocos los golpes certeros que
ESTADOS UNIDOS
Prácticamente desde que inició Donald Trump su segundo mandato, no han faltado señalamientos en contra de México, porque presuntamente funcionarios de alto nivel están involucrados con el crimen organizado y porque no hace nada en el combate al tráfico de drogas.
Muy de vez en cuando habla de la cooperación mutua para enfrentar la violencia; y mucho menos detalla su plan para abatir el consumo de drogas en su territorio, principal consumidor de todo tipo de estupefacientes.
Ha amagado también en muchas ocasiones con imponer aumento de aranceles para productos mexicanos, a lo que México ha respondido de manera tibia, o simplemente las ha aceptado.
Y en el caso de los grupos delictivos, lo único que ha hecho el gobierno morenista es responder con “asambleas informativas en defensa de la soberanía nacional”, en lugar de cooperar con más acciones de combate.
Sí, es cierto, ha habido varios golpes en contra de los narcos, pero éstos no fueran posible si el gobierno norteamericano no estuviera presionando; si no fuera así, simplemente todo seguiría igual, o peor.
El país vecino ha señalado igualmente a políticos mexicanos, ahora de manera abierta, e incluso Andrés López Beltrán, hijo del ex presidente, se le señala en una investigación judicial.
En realidad, si el gobierno federal tuviera de verdad voluntad para combatir el grave flagelo, debería empezar por casa, debería empezar por los suyos, pues no solamente Rocha Moya está señalado de participar con el crimen organizado, sino muchas autoridades más.
LO QUE VIENE
Hay muchos señalamientos y muchas crisis más: la cancelación de la visa a Andrés López Beltrán y los señalamientos en su contra dan para más; la detención de Fausto Corrales, por el crimen del rector de la Universidad de Sinaloa, destapará igualmente más cloaca; el caso de los marinos y el “huachicol” fiscal salpicará a muchos morenistas…
Y en poco más de una semana inicia el proceso electoral 2026-2027; en México se renuevan 17 gubernaturas, en su mayoría aún en control de Morena.
Sin embargo, el panorama no es nada halagüeño, pues día con día se reafirman frases y señalamientos como “narcopolítica”, “narcogobierno” y se revela el poder real, muy fuerte, del crimen organizado en todas las actividades públicas, incluyendo la gubernamental y política.
Y el partido oficialista no ha terminado de despertar; cree que con tener el control de los tres poderes de la nación, automáticamente conservará el poder.
Una reciente encuesta de Mitofsky revela que al menos 10 entidades del país no están de acuerdo en la forma en que gobierna Claudia Sheinbaum, entre ellos Morelos, Sinaloa, Jalisco, Baja California, Chihuahua y Nuevo León.
Así que el panorama es complicado tanto para la Presidenta como para Morena, y no se ven a corto plazo respuestas viables y creíbles… más que culpar a otros de sus fracasos.
