{"id":49118,"date":"2022-12-11T13:33:00","date_gmt":"2022-12-11T19:33:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.zonaroja.com.mx\/?p=49118"},"modified":"2022-12-11T06:44:11","modified_gmt":"2022-12-11T12:44:11","slug":"opinion-dos-esquirlas-de-tiempo-atras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/?p=49118","title":{"rendered":"Opini\u00f3n. Dos esquirlas de tiempo atr\u00e1s"},"content":{"rendered":"\n<p>Diego Enrique Osorno*<\/p>\n\n\n\n<p>Era \u201cnarcomenudista\u201d en la playa de La Condesa, en Acapulco, pero un d\u00eda se pele\u00f3 a golpes con el hijo de un sicario. Le gan\u00f3 y como premio tuvo que vivir a salto de mata en el puerto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando de plano iban a matarlo, escap\u00f3 a Cuernavaca. Al llegar ah\u00ed casi lo asesinan porque pensaron que era halc\u00f3n del grupo rival. La \u201csuerte\u201d lo sigui\u00f3 ayudando: dos de los cuatro tipos comisionados para acabar con su vida eran viejos amigos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edan crecido jugando futbol en las canchas de tierra del barrio acapulque\u00f1o Progreso y le perdonaron la vida. Tambi\u00e9n le consiguieron un lugar en \u201cel negocio\u201d en Morelos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda vender coca\u00edna, pero nunca en Cuernavaca, ya que eso estaba prohibido por el se\u00f1or Beltr\u00e1n Leyva. Hab\u00eda que cuidar apariencias y, aunque los clientes eran en su mayor\u00eda cuernavaquenses, ten\u00edan que comerciar la mercanc\u00eda en el municipio vecino de Jiutepec. \u201cEl que quiera veneno, que vaya a Jiutepec\u201d, precisaron.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00e9l supe de un ni\u00f1o de 14 a\u00f1os que luego ser\u00eda famoso, supuestamente un asesino despiadado, al que apodaban \u201cEl Ponchis\u201d. De hecho, el \u201cnarcomenudista\u201d de la Condesa tambi\u00e9n era casi un ni\u00f1o.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda que ten\u00eda 18 a\u00f1os, pero no creo que llegara ni a los 16. Me dijo que Cuernavaca estaba mejor que Acapulco para trabajar, porque en el puerto hab\u00eda \u201climpia\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLimpia? Me explic\u00f3: O sea que barrio por barrio, grupos de hombres armados iban \u201cbarriendo\u201d con vendedores y adictos. Limpiando todo, pues. Barrio pobre por barrio pobre, por supuesto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A las zonas residenciales como Punta Diamante no llegaba \u201cla limpia\u201d de consumidores. \u201cLo que se dice es que la gente no quiere que los pobres se eganchen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Que mejor nom\u00e1s los que trabajen y puedan pagar la mercanc\u00eda\u201d. Claro que \u00e9sta es una de esas historias donde \u201clas limpias\u201d pueden considerarse cualquier cosa menos algo higi\u00e9nico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lo conoc\u00ed, al \u201cnarcomenudista\u201d de La Condesa lo acompa\u00f1aba otro muchachito de la colonia Doctores del antiguo Distrito Federal, con quien planeaba una aventura empresarial: recorrer el pa\u00eds vendiendo mercanc\u00eda en ferias populares.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo? Disfrazados de payasos, caminando entre el gent\u00edo con globos en la mano y drogas en alguna bolsa del pantal\u00f3n. \u201cS\u00e9 hacer papiroflexia y vender eso. Nada m\u00e1s\u201d, me dijo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro encuentro fue a finales de&nbsp;2010. Exactamente el 1 noviembre, cuando se celebra con altares a los ni\u00f1os muertos de M\u00e9xico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella vez, en el \u00c1ngel de la Independencia, un grupo de padres y activistas \u2014convocados por una entonces novedosa plataforma llamada Twitter\u2014&nbsp;montaron un altar en recuerdo de los 49 ni\u00f1os fallecidos en el incendio de la Guarder\u00eda ABC, en Hermosillo, Sonora.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el mediod\u00eda acomodaron las fotograf\u00edas de los ni\u00f1os, rodeados por veladoras, flores y dulces. Llegu\u00e9 al altar casi a la medianoche. Hab\u00eda unas cuantas decenas de personas y Abraham Fraijo me pidi\u00f3 que leyera, uno por uno, los nombres de los ni\u00f1os fallecidos, incluido el de su hija Emilia. Como pude lo hice. Lleno de dolor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El resto de la madrugada me qued\u00e9 haciendo vigilia, ya con muy pocas personas. No m\u00e1s de 10, recuerdo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras pasaban las horas fue apareciendo la fauna de la noche capitalina: polic\u00edas mirando de reojo el altar de recuerdo y protesta, borrachos de la cercana Zona Rosa llegando atra\u00eddos por la tenue luz de las veladoras, trabajadores de la recolecci\u00f3n de basura que iban con sus trajes naranja y se persignaban antes de comenzar la jornada, bailarinas de centros nocturnos conmovidas hasta el llanto con las im\u00e1genes de los beb\u00e9s, y as\u00ed hasta que el vaiv\u00e9n de la marginalidad llev\u00f3 a los dos muchachitos: el \u201cnarcomenudista\u201d de La Condesa y su amigo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En alg\u00fan momento del largo relato que me acompa\u00f1\u00f3 en la vigilia, el \u201cnarcomenudista\u201d de La Condesa puso cara de hombre jubilado y dijo: \u201cOjal\u00e1 se pudiera ser beb\u00e9 de nueva cuenta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A lo mejor hubiera agarrado otro camino y ahorita estar\u00eda con las Chivas en la primera divisi\u00f3n\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>***&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1o 2011 despu\u00e9s de Cristo. Estoy en San Salvador y es imposible no pensar en el Che Guevara. Es domingo, acabo de llegar y desde el hotel se ve c\u00f3mo llega la noche de mayo, calurosa y primaveral, a caser\u00edos trepados a la fuerza en las monta\u00f1as que rodean la ciudad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os hubo j\u00f3venes que hicieron una revoluci\u00f3n para impedirle a un pu\u00f1ado de s\u00e1trapas que siguieran matando a diestra y siniestra, lo mismo a campesinos que a curas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A esa generaci\u00f3n la inspiraba la valent\u00eda del Che Guevara, quien se jug\u00f3 la vida por generosidad, no por conseguir poder. A la generaci\u00f3n actual se nos ha dicho que hay que conformarnos con la forma en la que son las cosas. Y punto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El doble derrumbe, el del muro de Berl\u00edn y el de las Torres Gemelas, derrumb\u00f3 tambi\u00e9n las utop\u00edas juveniles. Ya no hay nada que hacer, m\u00e1s que adaptarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero est\u00e1bamos en eso y apareci\u00f3 Julian Assange con algo tan delirante (y por ello ut\u00f3pico) como Wikileaks. Assange, como lo define el periodista Ignacio Escolar en un art\u00edculo para Orsai, nos estrell\u00f3 en la cara la teatrocracia en la que vivimos, esa en la que los presidentes tardan 25 segundos en darse la mano, cuando ya han pactado las guerras que hab\u00eda que pactar, y lo que hacen al saludarse sonrientes ante las c\u00e1maras solamente es teatro: teatro para los fot\u00f3grafos, que tambi\u00e9n saben que el apret\u00f3n de manos y las sonrisas son falsas, como lo sabemos la mayor\u00eda de los espectadores de la escena.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Assange es parte de un grupo de j\u00f3venes que alrededor de internet han emprendido las acciones m\u00e1s radicales y de abierto desaf\u00edo al sistema dominante, las cuales muchas veces no trascienden lo suficiente, como incre\u00edblemente pas\u00f3 en M\u00e9xico con los miles de cables secretos de la Embajada de EU divulgados por Wikileaks.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la literatura, esta generaci\u00f3n ya tiene su representante: se trata de la hacker Lisbeth Salander, una joven justiciera creada por el periodista sueco Stieg Larsson en su trilog\u00eda \u201cMillenium\u201d y considerada hasta por el reaccionario Nobel Mario Vargas Llosa, como un personaje inmortal de la ficci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y en la no ficci\u00f3n, el rostro visible de esa generaci\u00f3n que defiende el derecho a la utop\u00eda, a cambiar las cosas que est\u00e1n mal, es Julian Assange. Pienso esto en San Salvador porque Assange participar\u00e1 v\u00eda internet en un foro que organiza un grupo de j\u00f3venes periodistas salvadore\u00f1os, varios de ellos hijos de guerrilleros y luchadores sociales de los 80.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estos colegas que meten la cabeza en lo oscuro consiguieron que su diario digital,&nbsp;El Faro, sea ya un espacio de periodismo cr\u00edtico y de referencia, que lo mismo recibe el premio Ortega y Gasset, que los cables diplom\u00e1ticos de Wikileaks sobre Centroam\u00e9rica. Las revoluciones son m\u00e1quinas acorazadas. No se preocupan de los que las hacen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A veces estos ni siquiera se dan cuenta de que est\u00e1n ocurriendo. Desde Wikileaks hasta El Faro, pasando por otros proyectos no tan conocidos (a\u00fan), se gesta una revoluci\u00f3n que no tiene nada que ver con Facebook ni con Twitter, como muchos piensan. Twitter y Facebook, por el contrario, fortalecen el sistema de cosas actual, evidentemente injusto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Twitter te desahogas y en Facebook reivindicas el individualismo. Por eso el sistema premia estas redes, en tanto que a Wikileaks se le baja de la red, y a su creador, Assange, se le persigue y encarcela.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ya veremos qu\u00e9 le depara el futuro a El Faro. No es casual que el creador de Twitter sue\u00f1e ser el alcalde de Nueva York, y el de Facebook, estrella de Hollywood, casi al mismo tiempo que Assange pida que si muere ma\u00f1ana los archivos secretos que tiene sobre el poder financiero de Wall Street&nbsp;sean dados a conocer. Sin embargo, los nuevos Che Guevaras, adem\u00e1s de ser valientes, usan internet.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>*Escritor y periodista.<\/p>\n\n\n\n<p>@DiegoEOsorno<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diego Enrique Osorno* Era \u201cnarcomenudista\u201d en la playa de La Condesa, en Acapulco, pero un&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":48560,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[456,109],"tags":[3020],"class_list":["post-49118","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columna","category-minuto-a-minuto","tag-diego-enrique-osorno"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Diego-Enrique-Osorno.jpeg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/49118","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=49118"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/49118\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":49119,"href":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/49118\/revisions\/49119"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/48560"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=49118"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=49118"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=49118"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}