{"id":88327,"date":"2025-12-23T15:25:00","date_gmt":"2025-12-23T21:25:00","guid":{"rendered":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/?p=88327"},"modified":"2025-12-23T08:26:31","modified_gmt":"2025-12-23T14:26:31","slug":"opinion-oaxaca-y-sus-devociones-de-diciembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/?p=88327","title":{"rendered":"Opini\u00f3n. Oaxaca y sus devociones de diciembre"},"content":{"rendered":"\n<p>N\u00e9stor Y. S\u00e1nchez Islas.<\/p>\n\n\n\n<p>En Oaxaca, diciembre no comienza con el estruendo de las posadas ni con el bullicio de los mercados navide\u00f1os, sino con el murmullo constante de miles de pasos que avanzan por carreteras, senderos y calles rumbo a un destino com\u00fan: Santa Catarina Juquila. Es la primera se\u00f1al de que el mes estar\u00e1 marcado por un arco espiritual \u00fanico en el pa\u00eds, construido alrededor de tres advocaciones marianas que la ciudad y&nbsp;nuestroestado&nbsp;celebran con una devoci\u00f3n que atraviesa clases sociales, historias personales y tradiciones comunitarias.<\/p>\n\n\n\n<p>El 8 de diciembre es para Nuestra Se\u00f1ora de Juquila, el 12 para la Virgen de Guadalupe y el 18 para la Virgen de la Soledad, patrona de Oaxaca,&nbsp;nuestra capital. Tres fechas que no solo ordenan el calendario religioso, sino que revelan distintas formas de vivir la fe y de interpretar la figura materna de Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien vive en Oaxaca sabe que la fiesta de Juquila no se limita al santuario serrano. La ciudad misma se convierte en un punto de paso para peregrinos que llegan desde la Costa, la Mixteca, los Valles Centrales o incluso otros estados. A diferencia de otras advocaciones, el acto central de la devoci\u00f3n juquile\u00f1a no es el templo, sino el camino. Caminar hacia Juquila, aunque solo sea un tramo simb\u00f3lico desde la ciudad, es parte esencial del rito: un ejercicio de resistencia, agradecimiento y petici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La feligres\u00eda juquile\u00f1a posee un perfil particular. Predominan j\u00f3venes, trabajadores informales, comerciantes, campesinos, familias completas que viajan en bicicleta o en grupos comunitarios. La devoci\u00f3n a Juquila tiene algo profundamente popular y horizontal: convoca a quienes buscan cumplir una promesa o renovar su fortaleza personal. Su tono no es solemne, sino \u00edntimo; no es silencioso, pero tampoco estridente. Es un fervor que se vive a trav\u00e9s del cuerpo y del esfuerzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuatro d\u00edas despu\u00e9s, Oaxaca se suma a la fiesta m\u00e1s extendida del pa\u00eds. Si Juquila une a trav\u00e9s del esfuerzo, la Virgen de Guadalupe une a trav\u00e9s del reconocimiento com\u00fan. No importa si llega uno a pie, en bicicleta, en moto, en autob\u00fas o solo para encender una veladora; la Guadalupana convoca a quienes se identifican como parte de un pa\u00eds y de una tradici\u00f3n compartida.<\/p>\n\n\n\n<p>La feligres\u00eda guadalupana es quiz\u00e1 la m\u00e1s diversa de las tres. Aglutina a quienes participan activamente en la Iglesia, pero tambi\u00e9n a quienes solo se acercan una vez<\/p>\n\n\n\n<p>al a\u00f1o. Es una devoci\u00f3n que trasciende lo religioso para convertirse en un acto identitario, un lenguaje com\u00fan entre personas de or\u00edgenes muy distintos.<\/p>\n\n\n\n<p>En Oaxaca, la Guadalupana funciona como un puente entre mundos: lo local y lo nacional, lo ind\u00edgena y lo mestizo, lo \u00edntimo y lo colectivo. Su fiesta es una celebraci\u00f3n que no excluye; es un espacio donde se puede llegar con poco, con mucho o con nada, y aun as\u00ed sentirse parte de un movimiento mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>Y llega, finalmente, el 18 de diciembre, d\u00eda de la Virgen de la Soledad, la patrona que da identidad y rostro espiritual a&nbsp;la ciudad de Oaxaca. En su santuario, uno de los templos m\u00e1s bellos e imponentes del&nbsp;estado, se respira un ambiente distinto al de las otras fiestas. Hay m\u00fasica, s\u00ed, y hay movimiento; pero lo que domina es un sentimiento de recogimiento, una solemnidad que parece detener el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>La imagen de la Soledad,&nbsp;vestida de luto, rodeada de flores blancas, iluminada por la penumbra dorada del templo,&nbsp;atrae a un tipo de devoto marcado por la introspecci\u00f3n: familias tradicionales del centro, comerciantes que han pasado toda su vida bajo su mirada, mujeres y hombres que encuentran en ella consuelo ante p\u00e9rdidas, dolores o incertidumbres. La Soledad es la Virgen del peso emocional, de la fortaleza silenciosa, de la dignidad frente a la adversidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En la ciudad, su fiesta se vive con una profunda sensaci\u00f3n de pertenencia. Es la advocaci\u00f3n que m\u00e1s directamente se asocia con Oaxaca como comunidad. Representa un v\u00ednculo hist\u00f3rico, cultural y afectivo que define a la capital m\u00e1s all\u00e1 de las creencias individuales.<\/p>\n\n\n\n<p>En Oaxaca, estas tres fiestas no compiten entre s\u00ed. Se complementan. Representan tres maneras distintas de llegar a la misma figura materna:&nbsp;Juquila, la del camino, convoca a quienes buscan fortaleza y cumplimiento.&nbsp;Guadalupe, la del encuentro nacional, re\u00fane identidades diversas en una misma celebraci\u00f3n.La Soledad, la del silencio profundo, ofrece refugio emocional y un sentido de pertenencia \u00edntima a la ciudad.&nbsp;Cada una activa un tono distinto: esfuerzo, celebraci\u00f3n, contemplaci\u00f3n. Tres formas de mirar hacia uno mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El peregrinar a Juquila es el primer milagro. El devoto deja de ser \u00e9l y se convierte en un peregrino m\u00e1s, sin distinci\u00f3n de clase, que sufrir\u00e1 el mismo cansancio, hambre o calor que los dem\u00e1s. En este peregrinar, es un&nbsp;devoto o promesante&nbsp;m\u00e1s en&nbsp;b\u00fasqueda&nbsp;de su redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:n%C3%A9storyuri@yahoo.com\">n\u00e9storyuri@yahoo.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>N\u00e9stor Y. S\u00e1nchez Islas. 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