{"id":89277,"date":"2026-01-20T14:10:00","date_gmt":"2026-01-20T20:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/?p=89277"},"modified":"2026-01-20T08:11:09","modified_gmt":"2026-01-20T14:11:09","slug":"opinion-dinero-sucio-para-una-revocacion-sucia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/?p=89277","title":{"rendered":"Opini\u00f3n. Dinero sucio para una revocaci\u00f3n sucia"},"content":{"rendered":"\n<p>N\u00e9stor Y. S\u00e1nchez Islas<\/p>\n\n\n\n<p>En Oaxaca est\u00e1 por celebrarse un ejercicio que, en el discurso oficial, se presenta como una expresi\u00f3n avanzada de la democracia: la revocaci\u00f3n de mandato del gobernador. Sin embargo, cuando se observa el proceso con un m\u00ednimo de distancia cr\u00edtica, surgen dudas razonables sobre su naturaleza real. M\u00e1s que un mecanismo ciudadano de control del poder, todo indica que se trata de una operaci\u00f3n pol\u00edtica dise\u00f1ada desde el propio poder para legitimarse a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La revocaci\u00f3n de mandato naci\u00f3, en teor\u00eda, como un instrumento para que la ciudadan\u00eda pueda retirar la confianza a un gobernante que ha incumplido su encargo. Su sentido original es limitar al poder, no fortalecerlo. Pero cuando quien gobierna controla el dinero p\u00fablico, tiene influencia sobre las instituciones electorales y domina la narrativa pol\u00edtica, el mecanismo se invierte: deja de ser un derecho ciudadano y se convierte en una herramienta de manipulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde hace semanas, las calles de Oaxaca est\u00e1n inundadas de lonas, espectaculares y propaganda impresa con mensajes de apoyo al gobernador Salom\u00f3n Jara. El lema es claro: \u201cpara que siga la primavera\u201d. No se convoca a evaluar cr\u00edticamente una gesti\u00f3n, sino a respaldarla. No se invita a revocar, sino a ratificar. La l\u00f3gica del ejercicio se diluye en una campa\u00f1a de promoci\u00f3n pol\u00edtica que, parad\u00f3jicamente, gira en torno a un proceso que deber\u00eda cuestionar al poder, no celebrarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El despliegue propagand\u00edstico es imposible de ignorar. Miles de lonas sin firma, volantes repartidos por brigadas de j\u00f3venes, anuncios espectaculares en puntos estrat\u00e9gicos de la ciudad. Nadie se hace responsable de esos mensajes. No hay nombres, no hay razones sociales, no hay rendici\u00f3n de cuentas. Y, sin embargo, la ley mexicana proh\u00edbe que particulares financien propaganda pol\u00edtica de este tipo. La pregunta es inevitable: \u00bfde d\u00f3nde sale el dinero?<\/p>\n\n\n\n<p>En pol\u00edtica, la ausencia de firmas no implica ausencia de responsables. Cuando un gobernante es el beneficiario directo de una campa\u00f1a, aunque \u00e9sta no tenga autor visible, el beneficio crea una presunci\u00f3n pol\u00edtica, si no legal. No es una acusaci\u00f3n gratuita; es una regla b\u00e1sica del an\u00e1lisis del poder: seguir el rastro de los incentivos. Nadie gasta millones de pesos en propaganda sin esperar algo a cambio, y menos a\u00fan en un contexto de pobreza estructural y deterioro institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema de fondo no es solo local. El gobierno mexicano atraviesa una crisis de credibilidad profunda. Cada semana surgen nuevas investigaciones period\u00edsticas que revelan v\u00ednculos, complicidades o tolerancias entre funcionarios p\u00fablicos y diversas expresiones del crimen organizado: desde el huachicol y el narcotr\u00e1fico hasta la trata de personas y el tr\u00e1fico de migrantes. No se trata de casos aislados, sino de un entramado que erosiona la legitimidad del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, la revocaci\u00f3n de mandato en Oaxaca no aparece como un ejercicio saludable de democracia, sino como una puesta en escena. \u00bfQu\u00e9 gana realmente la sociedad oaxaque\u00f1a con un proceso que parece dise\u00f1ado para que el gobernador se proclame ratificado, independientemente de los resultados reales o del nivel de participaci\u00f3n? El riesgo es claro: que el poder utilice el lenguaje democr\u00e1tico para blindarse frente a la cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras se gastan cantidades dif\u00edciles de justificar en propaganda pol\u00edtica, la realidad material del estado es inocultable. Las carreteras est\u00e1n en condiciones deplorables, los hospitales carecen de insumos, el sistema de agua potable es deficiente, la inseguridad crece y la educaci\u00f3n p\u00fablica se debilita.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este contraste entre el derroche propagand\u00edstico y el abandono de la infraestructura revela una prioridad equivocada: la imagen por encima de la realidad, la narrativa por encima de los hechos. Desde una perspectiva filos\u00f3fica, es el triunfo de la apariencia sobre la sustancia, del simulacro sobre la pol\u00edtica entendida como servicio p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>La democracia no se mide por la cantidad de lonas en las calles ni por los slogans optimistas. Se mide por la capacidad real de la ciudadan\u00eda para controlar al poder, exigir cuentas y sancionar los abusos. Cuando los mecanismos de participaci\u00f3n son capturados por quienes gobiernan, dejan de ser democr\u00e1ticos y se convierten en rituales vac\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>Oaxaca no necesita ejercicios manipulados que refuercen el cinismo y la desconfianza. Necesita gobiernos que gobiernen, instituciones que funcionen y ciudadanos informados que no confundan propaganda con democracia. La revocaci\u00f3n de mandato, tal como se est\u00e1 desarrollando, corre el riesgo de pasar a la historia no como un avance democr\u00e1tico, sino como otro episodio de una democracia utilizada como escenograf\u00eda del poder.<\/p>\n\n\n\n<p>nestoryuri@yahoo.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>N\u00e9stor Y. 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