{"id":89821,"date":"2026-02-04T20:59:48","date_gmt":"2026-02-05T02:59:48","guid":{"rendered":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/?p=89821"},"modified":"2026-02-04T20:59:49","modified_gmt":"2026-02-05T02:59:49","slug":"opinion-la-luz-que-se-come","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zonaroja.com.mx\/?p=89821","title":{"rendered":"Opini\u00f3n. La luz que se come"},"content":{"rendered":"\n<p>Dulce&nbsp;Hemilse&nbsp;Hern\u00e1ndez Mat\u00edas*&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El 2 de febrero no empieza en las iglesias.<\/p>\n\n\n\n<p>Empieza antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Empieza en las cocinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde temprano, el ma\u00edz ya est\u00e1 despierto. Hay vapor saliendo de las ollas grandes, manos que amarran hojas, voces que preguntan si ya est\u00e1 listo el atole.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda todav\u00eda no aclara del todo y ya hay algo encendido. No es la vela. Es la costumbre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En muchas casas de M\u00e9xico, este d\u00eda no se anuncia con campanas sino con tamales. No es un exceso gastron\u00f3mico: es una continuidad hist\u00f3rica. Algo que viene de lejos y se repite sin necesidad de explicarse.<\/p>\n\n\n\n<p>La Candelaria es eso: una fiesta que no grita. Permanece.<\/p>\n\n\n\n<p>En el calendario lit\u00fargico cat\u00f3lico, el 2 de febrero conmemora dos escenas discretas del Evangelio: la purificaci\u00f3n de Mar\u00eda y la presentaci\u00f3n del ni\u00f1o Jes\u00fas en el templo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No hay milagros espectaculares. No hay multitudes. Hay una mujer joven que cumple la ley y un ni\u00f1o llevado en brazos.&nbsp;Cuarenta d\u00edas despu\u00e9s del parto, seg\u00fan la tradici\u00f3n jud\u00eda, la madre deb\u00eda purificarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ese gesto humilde, reglamentado, cotidiano&nbsp;que&nbsp;fue incorporado por el cristianismo primitivo como una fiesta de cierre. El final del ciclo navide\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia la llam\u00f3 la Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or.&nbsp;El pueblo la llam\u00f3 Candelaria.<\/p>\n\n\n\n<p>El nombre vino despu\u00e9s, cuando las velas comenzaron a bendecirse como signo de Cristo-luz. Luz para los pueblos. Luz que no encandila. Luz que acompa\u00f1a.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La Virgen de la Candelaria no es una virgen doliente ni una reina barroca. Es una mujer de pie. Sostiene a un ni\u00f1o. A veces lleva una vela. A veces no. Su gesto no es dram\u00e1tico. Es firme.<\/p>\n\n\n\n<p>La mariolog\u00eda la coloca en un sitio preciso: Mar\u00eda no se exalta a s\u00ed misma. Se presenta. Cumple. Se integra a la ley. No se separa del mundo.&nbsp;Por eso esta advocaci\u00f3n ech\u00f3 ra\u00edces profundas en comunidades donde la fe no se vive como excepci\u00f3n, sino como continuidad. La Virgen de la Candelaria no interrumpe la vida: la acompa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>La devoci\u00f3n viaj\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Cruz\u00f3 mares.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde Europa lleg\u00f3 a Am\u00e9rica en los barcos de la conquista, tra\u00edda por \u00f3rdenes religiosas que entendieron r\u00e1pido que la evangelizaci\u00f3n no entraba por la fuerza sino por los s\u00edmbolos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La Candelaria ten\u00eda algo que otras fiestas no: luz, s\u00ed, pero tambi\u00e9n tiempo. Coincid\u00eda con ciclos antiguos. Con esperas. Con la tierra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico, esa coincidencia fue decisiva.&nbsp;Antes de que existieran las velas benditas, ya hab\u00eda fechas marcadas para pedir fertilidad, lluvia, continuidad. El calendario agr\u00edcola mesoamericano no era un almanaque: era una lectura del cielo y de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>El ma\u00edz no era un cultivo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Era una relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Febrero marcaba el umbral. No la siembra a\u00fan, pero s\u00ed la preparaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo de la tierra comenzaba a disponerse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se ped\u00eda permiso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se agradec\u00eda lo que hab\u00eda quedado del ciclo anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la Candelaria lleg\u00f3, no desplaz\u00f3 ese tiempo. Se mont\u00f3 sobre \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso el ma\u00edz est\u00e1 en el centro de la fiesta.<\/p>\n\n\n\n<p>No como comida festiva, sino como s\u00edmbolo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tamales no son un antojo, son masa envuelta. Ma\u00edz contenido. Son la promesa de lo que viene cubierto por la hoja. Atole: ma\u00edz bebido, ma\u00edz que reconforta, que calienta.El gesto de compartirlos no es social: es ritual.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Comer juntos ese d\u00eda es una forma de decir que la tierra sigue dando y que la comunidad sigue junta.&nbsp;En alg\u00fan punto del siglo XIX, las pr\u00e1cticas se entrelazaron a\u00fan m\u00e1s. La Rosca de Reyes introdujo un juego que no es un juego: encontrar al ni\u00f1o escondido y hacerse cargo de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien encuentra la figura del Ni\u00f1o Jes\u00fas no gana.<\/p>\n\n\n\n<p>Se compromete.<\/p>\n\n\n\n<p>El 2 de febrero, ese compromiso se materializa: vestir al Ni\u00f1o, llevarlo a bendecir, invitar los tamales. La fe se vuelve acto concreto. El s\u00edmbolo baja del altar y se sienta en la mesa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Ni\u00f1o Dios en M\u00e9xico no es una imagen pasiva. Tiene guardarropa, las familias lo visten con cuidado. No improvisan. Hay tiendas especializadas, modistas, bordadoras. Ropones blancos, capas doradas, peque\u00f1os trajes que replican iconograf\u00edas antiguas: el Ni\u00f1o de las Palomas, el Ni\u00f1o Doctor, el Ni\u00f1o de la Abundancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vestidura dice algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada elecci\u00f3n es una petici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No es moda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es lenguaje simb\u00f3lico.<\/p>\n\n\n\n<p>La iconograf\u00eda del Ni\u00f1o y de la Virgen no responde solo a c\u00e1nones europeos. Se ha tropicalizado, se ha vuelto dom\u00e9stico.&nbsp;Las figuras est\u00e1n sentadas en sillones de la sala. A veces junto al televisor. A veces sobre un mantel bordado por la abuela. No hay contradicci\u00f3n. La fe no exige escenograf\u00eda solemne. Exige presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En las iglesias, el 2 de febrero no hay silencio. Hay murmullos. Llanto de ni\u00f1os. Ropones que rozan el piso. Velas que se inclinan cuando el sacerdote pasa.&nbsp;Las familias levantan al Ni\u00f1o para la bendici\u00f3n. No lo hacen con grandilocuencia. Lo hacen con cuidado. Como se levanta algo fr\u00e1gil. Algo que importa.&nbsp;La vela se enciende. No para iluminar el templo, sino para llevarse a casa. Se guardar\u00e1 para tormentas, enfermedades, momentos dif\u00edciles.<\/p>\n\n\n\n<p>La luz no es decorativa. Es preventiva.<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;algunas comunidades,&nbsp;la Candelaria sigue marcando el ritmo agr\u00edcola. Se pide por la lluvia. Se pide por la milpa. Se pide por la continuidad.&nbsp;No se habla de sincretismo. Se vive.La Virgen de la Candelaria camina entre surcos simb\u00f3licos. No reemplaz\u00f3 a las antiguas deidades del ma\u00edz: hered\u00f3 su funci\u00f3n. Dar paso. Acompa\u00f1ar el inicio.<\/p>\n\n\n\n<p>En Am\u00e9rica Latina, la fiesta se multiplica en formas. Danzas, procesiones, fuegos artificiales. En M\u00e9xico, en cambio, la celebraci\u00f3n es m\u00e1s \u00edntima. M\u00e1s dom\u00e9stica.&nbsp;Aqu\u00ed, la Candelaria no se mira: se come, se carga, se\u00a1e comparte.Hay algo profundamente&nbsp;comunitario&nbsp;en esta fiesta: no necesita discurso. No necesita explicaci\u00f3n, se sostiene en la repetici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada a\u00f1o, el mismo gesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada a\u00f1o, la misma luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada a\u00f1o, el mismo ma\u00edz.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sin embargo, nunca es id\u00e9ntica.<\/p>\n\n\n\n<p>La Candelaria no es una reliquia del pasado,es una pr\u00e1ctica viva, una manera de habitar el tiempo, de cerrar un ciclo y preparar otro.&nbsp;Cuando la \u00faltima vela se apaga y la olla queda vac\u00eda, algo queda encendido, no es fe abstracta&nbsp;es continuidad.&nbsp;En&nbsp;un pa\u00eds atravesado por rupturas, la Candelaria insiste, no como nostalgia&nbsp;como persistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La luz no deslumbra.<\/p>\n\n\n\n<p>El ma\u00edz no sobra.<\/p>\n\n\n\n<p>La Virgen no promete milagros.&nbsp;Solo acompa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Referencias:<\/p>\n\n\n\n<p>Brown, R. (1999).&nbsp;\u201cIntroducci\u00f3n al Nuevo Testamento\u201d. Madrid: Trotta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCongregaci\u00f3n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos\u201d. (2002).&nbsp;Calendario romano general. Vaticano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl Economista\u201d. (2024).&nbsp;D\u00eda de la Candelaria: qu\u00e9 celebramos. https:\/\/www.eleconomista.com.mx<\/p>\n\n\n\n<p>Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia. (2018).&nbsp;A prop\u00f3sito del D\u00eda de la Candelaria. https:\/\/www.inah.gob.mx<\/p>\n\n\n\n<p>Le\u00f3n-Portilla, M. (2003).&nbsp;\u201cLa visi\u00f3n de los vencidos\u201d. M\u00e9xico: UNAM.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f3pez Austin, A. (1994).&nbsp;\u201cCuerpo humano e ideolog\u00eda\u201d. M\u00e9xico: UNAM.<\/p>\n\n\n\n<p>UNAM Global. (2023).&nbsp;\u201cEl D\u00eda de la Candelaria en M\u00e9xico\u201d. https:\/\/unamglobal.unam.mx<\/p>\n\n\n\n<p>Biblia de Jerusal\u00e9n. (1998). Bilbao: Descl\u00e9e de Brouwer.<\/p>\n\n\n\n<p>* Historiadora con un enfoque en la investigaci\u00f3n, la academia y la gesti\u00f3n educativa. Su formaci\u00f3n incluye un Doctorado en Historia Global y m\u00faltiples maestr\u00edas, con especializaci\u00f3n en Historia del Catolicismo, Arte Sacro y Gesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>X: @Hemilse<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dulce&nbsp;Hemilse&nbsp;Hern\u00e1ndez Mat\u00edas*&nbsp; El 2 de febrero no empieza en las iglesias. Empieza antes. 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