Inicio COLUMNA Opinión. Alejandro Murat-Salomón Jara: inicia la cuenta regresiva

Opinión. Alejandro Murat-Salomón Jara: inicia la cuenta regresiva

por Agencia Zona Roja

Ismael García M./Zona Roja.

Oaxaca de Juárez, Oax., a 7 de noviembre de 2022.- Precedida de una ola de violencia, con al menos dos crímenes diarios, múltiples protestas cotidianas, y ahora crisis de la basura, Oaxaca vivirá intensos días de lo que queda de noviembre.

En menos de tres semanas asumirá el poder el morenista Salomón Jara Cruz y dejará el cargo el priista Alejandro Ismael Murat Hinojosa.

Aunque políticamente correcta la transición avanza, con recomendaciones del Presidente Andrés Manuel López Obrador, desde que el senador con licencia ganó la contienda, se incrementaron los delitos, las marchas, la “toma” violenta de oficinas y el surgimiento de un mayor número de supuestas organizaciones sociales.

Jara Cruz viene precedido de un triunfo claro pero no arrollador; más de la mitad de los cuatro millones de oaxaqueños no le dio su confianza, pero tampoco comulga con el PRI.

Oaxaca volverá así al carril de la izquierda, tras el triunfo del aliancista Gabino Cué sobre el priista Ulises Ruiz y luego la recuperación tricolor con Murat; ahora, Morena y grupos aliados —entre ellos los priistas disfrazados del PVEM— se preparan para asumir el poder… sin cuadros propios ni mucho menos de amplia o respetable trayectoria política.

NUEVO ORDENAMIENTO

Al Congreso del Estado se le acaba el tiempo y aprobaría en los próximos días —o debería aprobar— modificaciones a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, para readecuar las secretarías y direcciones generales, acorde al nuevo plan de trabajo de Jara Cruz.

Así, por ejemplo, conjuntaría la Secretaría de Economía con la de Turismo; reduciría los alcances de la Secretaría de la Contraloría.

Se prevé también que recomponga el monstruo creado con la Consejería Jurídica, que en el sexenio de Murat ha tenido a su cargo varios organismos, por cierto, todos relacionados con casos de despojos de predios, cono Catastro, Dirección de Notarías, Registro Civil y Registro Público de la Propiedad.

Acotaría al DIF, pues en la gestión de Ivette Morán de Murat, se volvió prácticamente una empresa constructora, con multimillonario presupuesto y cuya titular era más bien la responsable de vigilar la obra pública que atender a los grupos vulnerables.

Transformaría también el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, que se ha convertido en un ente extremadamente burocrático, para crear una secretaría estatal de educación.

No tendría razón de ser, por ejemplo, Caminos y Aeropistas de Oaxaca, un organismo del que han fluido millonarios recursos públicos que simplemente no se ven; tampoco la Comisión Estatal de la Vivienda, entre otros.

Jara Cruz tiene una primera oportunidad para revertir situaciones burocráticas en la administración pública y —como dice López Obrador— levantar ese “elefante reumático” para comience a caminar. Tiene la oportunidad también de cumplir en los hechos una auténtica austeridad administrativa en todos los rubros.

Sin embargo, los tiempos legislativos se le vinieron encima y le quedan menos de tres semanas para los cambios a la Ley Orgánica.

¿Laura Estrada? La aún presidenta de la Junta de Coordinación Política se durmió en sus laureles y no previó las enmiendas necesarias para arrancar el próximo sexenio; su prioridad ha sido lucirse en actos públicos, aunque no tenga nada que presumir como diputada.

LA REBATINGA

Desde hace unas semanas hay dimes y diretes; estira y afloja, incluyendo patadas bajo la mesa, para lograr un cargo relevante en el gabinete legal y ampliado del gobierno que encabezará Jara.

Hasta de Héctor Sánchez se ha hablado para ocupar la Secretaría General de Gobierno, como si no fuera este político y su hermana Gloria, uno de los principales promotores de protestas y cierres de vialidades en la región del Istmo.

Para manejar la política interna se ha mencionado también a Jesús Romero López, pero su compadrazgo y amistad con Ulises Ruiz Ortiz lo han llevado a ser objeto de señalamientos en el equipo del gobernador electo.

No se distingue tampoco por un trato de diálogo y de acuerdos políticos para dirimir conflictos de todo tipo, pues recuérdese que estuvo unos meses como delegado de la Secretaría de Gobernación, donde no hizo absolutamente nada.

Los enojos internos se elevan cuando se habla que los ex gobernadores Ulises Ruiz —con Beatriz Rodríguez y otros— y José Murat pudieran imponer sus cuotas de funcionarios, habida cuenta que, presuntamente, contribuyeron al triunfo de Jara. 

Irritación, por ejemplo, de la descalificación morenista de José Antonio Rueda, que al no ser originario de Oaxaca, no podría asumir un cargo, por una reciente reforma legal, que impide a fuereños ser funcionarios; por cierto, fue también en el lapso de Laura Estrada como presidenta de la Junta de Coordinación Política.

Nombres que se salvan hay pocos, como Antonino Morales, al que sitúan en la Secretaría de las Infraestructuras, aunque podría ir también a la Secretaría General.

O el caso de Geovany Vásquez Sagrero, que de podría ser el Consejero Jurídico o asesor general del mandatario próximo. Para Comunicación Social, Jara no tiene cuadros y el joven que le ha apoyado, William Bautista, pues nada más ni tiene trato ni conoce al medio ni a los trabajadores de la comunicación y mucho menos experiencia en estas lides periodísticas.

Por cierto, en esta área habrá recortes presupuestales y pese a ello, se espera se privilegie a los medios locales, vilipendiados y menospreciados por Murat Hinojosa, al preferir éste a los supuestos medios nacionales.

Laura Estrada no ha dejado de salir en la foto pero sólo busca una dependencia estatal como trampolín —Secretaría de Administración, se dice—, pues pretende ser candidata a senadora, aunque no tiene las tablas políticas suficientes y sus magros resultados en el Congreso no la respalda.

Los nombres se barajan por doquier y hasta ahora no hay certeza de los nombres que ocuparán los cargos; esta semana, se dice, Salomón Jara daría a conocer las primeras designaciones.

EL INFORME

Falta una semana también para que Alejandro Murat Hinojosa rinda su sexto informe de gobierno, pero en las últimas semanas se ha dedicado más a promover su imagen personal —incluyendo su visita al Vaticano por una semana— que estar al pendiente de Oaxaca y atender sus graves problemáticas.

Cierra, como ya lo dijimos —y a reserva de abundar en próximas ocasiones— con fuertes complicaciones sociales, de inseguridad, de excesiva protesta social…

¿Las obras? Muy escasas y las que inaugure serán únicamente las que se hicieron mediante un préstamo avalado por el Congreso, por tres mil 500 millones de pesos y que, por cierto, a tres semanas de terminar el sexenio, nada más no se concluyen.

A Gabino Cué sólo se le recuerda por un minipuente a desnivel, en Cinco Señores de la Capital, y por el Centro de Convenciones. 

Muy diferente a Ulises Ruiz y José Murat, que en sus respectivos sexenios impulsaron hospitales, universidades, vialidades modernas.

Seguramente el argumento del actual gobernante será los continuos desastres naturales, aunque el apoyo para los damnificados vino mayormente del gobierno federal.

Está pendiente el homenaje que dijo el Presidente López Obrador le haría, el próximo 25 de noviembre, aunque ese mismo día habría una cumbre internacional en Huatulco. ¿Están contentos los oaxaqueños con el sexenio de Murat? Lo dudo. ¿Lo respaldarán en sus aspiraciones políticas nacionales? Difícil.

Mientras tanto, huestes priistas y grupos sociales no cobijados por Jara, ya se preparan para dar el primer dolor de cabeza el 1 de diciembre, con múltiples bloqueos y protestas… para reiterarle la grave ingobernabilidad en Oaxaca.

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