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Opinión. Guelaguetza para el ambulantaje

por Agencia Zona Roja

Néstor Y. Sánchez Islas.

De acuerdo con información publicada, además del ambulantaje tolerado en las diferentes calles y plazas de la ciudad, el H. Ayuntamiento tuvo a bien autorizar otros 300 puestos además de las acostumbradas ferias comerciales que se apoderan de cada plaza pública.

Hay fuerte inconformidad. Anteriormente fueron solo los comerciantes establecidos quienes protestaban. Hoy lo hacen quienes viven en los alrededores, como es el caso de la zona de Santo Domingo o de las escaleras del Fortín. Se comprende el rechazo vecinal a tan absurdos planes.

La autoridad pretende justificar su decisión en falsas políticas sociales. De acuerdo con el Ayuntamiento, se trata de apoyar a los artesanos para que comercialicen sus productos en la temporada turística. Es falso, la mayoría de los comerciantes no son productores de nada sino simples intermediarios y, en muchos de esos puestos se vende artesanía pirata.

Las “expoferias” que en un principio llamaban la atención y servían para venta y promoción hoy solo son un jugoso negocio. Quienes las organizan argumentan que se trata de apoyar a pequeños productores. La realidad es que son auténticos buitres que, en nombre de ellos obtienen el permiso, pagan una pequeña cuota, rentan las lonas más baratas, pero a los productores les venden los espacios en cantidades que llegan a los 10 mil pesos cada uno.

También, con información que es de dominio público, se sabe que el importe de esos permisos ni siquiera se entera por completo a la Tesorería Municipal y se responsabiliza de ello a quienes siendo funcionarios municipales son también líderes de agrupaciones de ambulantes.

Como ciudadanos esperaríamos que la autoridad cumpliera con su deber. Y uno de ellos está en la protección de sus sitios y edificios históricos y de que la economía formal, la que le aporta recursos, tenga las condiciones para desarrollarse. Sin embargo, la realidad es que, en lugar de favorecer a sus contribuyentes, desde el ayuntamiento se tolera y se promueve la informalidad y la invasión de ambulantes de otros municipios. 

La “Feria del tamal y del tejate” es un claro ejemplo de la falta de congruencia municipal. Huayápam tiene todo lo necesario para realizarla en su plaza principal. Ese ayuntamiento vecino es uno de los más abusivos contra sus avecindados. Por simple reciprocidad, nuestra autoridad municipal debería exigir a esa comunidad, y sus comuneros, el respeto a la dignidad y derechos humanos de quienes decidieron mudarse ahí.

Existen muchas tiendas de artesanías en el centro histórico. Detrás de cada tienda existe un gran esfuerzo del emprendedor que está en el mostrador. Todas las artesanías de Oaxaca están disponibles. El mismo gobierno tiene la tienda Aripo y, algunos auténticos productores organizados en colectivos han rentado locales en el centro para ofrecer sus productos. A cambio, se reparten los gastos de operación. Todos ellos están dentro de la economía formal, la que aporta y contribuye. Pero el municipio no lo quiere ver porque no significan votos para su partido.

En el modelo económico de la informalidad nuestro estado está en primer lugar. O en el último en economía formal, como usted quiera verlo. El cacareado “modelo Oaxaca” de la pareja Murat, que convirtió las fiestas de los Lunes del Cerro en el escaparate de sus vanidad, no sirvió para nada. La “primavera oaxaqueña” parece que va al otro extremo en que más que popular quiere convertir las fiestas en una pachanga populachera con calles llenas de puestos de fritangas, artesanías pirata, venta y consumo de alcohol por todos lados.

No queremos una Guelaguetza diseñada para que el ambulantaje, y que sus líderes, sean los ganones. La informalidad laboral y económica no deben ser política pública en aras de mantener a su clientela electoral. La ultra comercialización de la Guelaguetza de la pareja Murat les hizo mucho daño a las tradiciones. Las torció a capricho, como fue el encumbramiento de los “tiliches” o la difusión a conveniencia de tallas de madera, los falsos alebrijes.

La obligación primaria del ayuntamiento capitalino es con sus ciudadanos, proteger a sus contribuyentes y con la propia ciudad. Los escasos recursos deben aplicarse en obras y servicios, y no para proyectos de futurismo político y clientela electoral.

OAXACA Y SUS CÁRTELES.

La existencia de cárteles delictivos aumenta en Oaxaca. No solo los que ofrecen plata o plomo, también tenemos al conocido “cártel del despojo”, un grupo de delincuentes de cuello blanco que, protegidos desde las alturas del poder, han gozado de impunidad. A esos cárteles hay que sumar el “cártel del arte”, de acuerdo con lo que declaró Geovany Vásquez Sagrero, consejero jurídico del gobierno estatal, al momento de la recuperación de MACO. Ya metidos en esas cuestiones, también podría existir el “cártel de la gastronomía”, el “cártel de las artesanías” y el “cártel del mezcal”. El gobierno debería investigarlo.

nestoryuri@yahoo.com

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