Lisbeth Mejía Reyes/Zona Roja.
Oaxaca, Oaxaca., a 8 de enero de 2026.- Ethel Arrona, ex trabajadora de la dirección regional de Ixtepec de la Secretaría de Bienestar, denunció abuso de poder y despido injustificado por parte de la titular de la dependencia en Oaxaca, Nancy Ortiz Cabrera.
A través de un pronunciamiento en su perfil de Facebook, Arrona denunció que a varios meses de su despido injustificado aún le deben su finiquito y diversas prestaciones devengadas, entre estas el aguinaldo, el cual le está siendo condicionado a que se ponga de acuerdo con otros ex servidores de la nación para acudir a la ciudad de Oaxaca y rellenar un formato.
«Ya cumplí con todas las vías institucionales y aun así persiste la injusticia, el abuso y la burla», explicó Ethel, al señalar que «los derechos laborales no se condicionan, no se negocian y no dependen de traslados forzados ni trámites discrecionales».
En su denuncia pública, recordó que el 5 de mayo de 2025 fue separada de su centro laboral de manera injustificada, «sin haber firmado renuncia alguna y sin que se me notificara legalmente causa fundada para ello».
Junto a imágenes de los oficios que sobre su caso presentó en la oficina central de la dependencia en Ciudad de México, Arrona recordó que su despido fue ordenado por Ortiz Cabrera luego de haber dado «like» a una publicación de un ex subdelegado al que Ortiz considera un enemigo político.
«Mi entonces jefe inmediato me informó que la C. Nancy Cecilia Ortiz Cabrera, delegada estatal de los Programas para el Bienestar en Oaxaca, solicitó mi baja inmediata porque se encontraba «muy molesta» por haber dado un «like” en Facebook a una publicación de un exsubdelegado de la misma dependencia, a quien ella considera su adversario político. Incluso se me calificó como “traidora”. Mi “falta” no fue administrativa, no fue laboral, no fue legal. Mi falta fue ejercer mi libertad de expresión», expresó la afectada.
Ethel fue presionada para firmar su renuncia y tras negarse le levantaron «un acta de supuesto abandono de trabajo, figura que no puede utilizarse para encubrir un despido ni para evadir obligaciones laborales, conforme a la Ley Federal del Trabajo».
Ante todo lo vivido en la dependencia para la que trabajó por cinco años, Ethel expresó que no irá a firmar nada más, «ya que existen antecedentes de falsificación de firmas en documentos de compañeros que también fueron despedidos injustificadamente». Asimismo, cuestionó cómo contrario al discurso del gobierno de la Cuarta Transformación, de «no mentir, no robar y no traicionar», en su casó fueron violentados los tres preceptor.
«Me mintieron, y lo hicieron de la manera más cobarde: en silencio, sin notificación legal, sin dar la cara, escondiendo un despido detrás de un acta simulada. Me traicionaron, porque siendo parte de la 4T, traicionaron mis derechos laborales, traicionaron mi trabajo y traicionaron la confianza de quien sí creyó en el proyecto. Y me robaron: me robaron mi libertad de expresión, me robaron un empleo por el que trabajé durante años, y me robaron tiempo, esfuerzo y dignidad entregados al servicio público. No fue un error administrativo. No fue un malentendido.
Fue abuso de poder», subrayó.
