Inicio Minuto a Minuto “¡Somos malas pero podemos ser peores!”

“¡Somos malas pero podemos ser peores!”

por Agencia Zona Roja

Ismael García M./Zona Roja.

Oaxaca, Oax., a 8 de marzo de 2026.- Y las malas se impusieron en la megamarcha de feministas en Oaxaca.

La movilización que se preveía pacífica en la capital, terminó con vandalismo y tres personas detenidas, dos de ellas, presuntamente por el llamado “bloque negro”.

La concentración fue en la fuente de las Ocho Regiones. De ahí, casi puntuales, minutos después de las 15:00 horas partió la movilización, de unas dos mil femeninas.

No había distinción social. Iban hasta madres de familia con sus hijos. Muchas de ellas sólo para la “selfie”.

Pero dos cuadras al sur de la calzada Porfirio Díaz, comenzaron los desmanes. Al menos tres negocios y una sucursal bancaria de la Plaza Mazari fueron las primeras afectadas.

Golpes con martillos, con piedras, con palos y otros objetos, destrozaron los enormes y gruesos cristales. La furia comenzó.

Adelante, dirigentes de colectivas feministas, muchas de rostros conocidos y de lucha reconocida.

Atrás, mujeres identificadas como del “bloque negro”, que ponían el desorden y la violencia. 

A una hora de la partida, frente al parque “El Llano” arrasaron con las frágiles láminas que cubrían la sede de la Secretaría de Turismo; pasos atrás ya habían destruido otros inmuebles y comercios.

En la esquina de Juárez y Morelos, saquearon y vandalizaron una tienda Oxxo, en el cual también sacaron papelería y la esparcieron por la calle. 

Desde el inicio, unas cinco mujeres del servicio del ayuntamiento iban, pacientes, recogiendo la basura de las otras mujeres. Así lo hicieron de inmediato en los recientes destrozos.

Luego de paradas específicas para realizar los desmanes, los grupos de la vanguardia ingresaron a eso 17:00 horas por la calle Morelos. Ahí se dividieron, unas para resguardar el cruce con García Vigil.

Éstas cubrieron el vandalismo en la sucursal de Banorte, a cuya puerta prendieron fuego, que fue sofocado de inmediato por elementos de Bomberos.

Y mientras los grupos feministas pacíficos arribaban al zócalo, otros, de las más recalcitrantes, prendieron fuego a la madera de Santander, en Independencia y García Vigil.

Felices coreaban sus maldades: “¡No somos una, no somos cien, pinche gobierno, cuéntanos bien!” “¡Somos malas, pero podemos ser peores!”. A los gritos cubrían y festinaban el incendio.

Un grupo de elementos del Cuerpo de Bomberos se acercó a tratar de sofocar el siniestro, pero con extinguidores no lo lograron. Vinieron las burlas.

La preocupación oficial era porque en el interior del banco había una mujer de guardia de seguridad y en riesgo. A la seis de la tarde la apoteosis: los bomberos acercaron un carro-bomba, pero las femeninas no se lo permitieron; hubo tensión chorros de agua, pero los apaga fuego finalmente optaron por la retirada. Minutos después lograron el control y sofocación, y el rescate de una mujer, a la que impedían salir otras mujeres.

Pero apenas terminaba esta tensión, afuera del Palacio de Gobierno la situación crecía. Enojo, gritos, patadas, botellas y piedras contra las vallas y el inmueble.

Al final, lograron derribar las pesadas láminas que habían sido soldadas. Fue entonces, ya cerca de las siete de la noche, que ingresaron policías con equipos antimotines.

A gritos y golpes de macana en los escudos, lograron replegar a las mujeres que quedaban, las más aguerridas, las del “bloque negro”.

Vinieron los gritos, los empujones, los reclamos; un sillazo a un reportero, Arturo Pérez, de “La Jornada”.

Arremetieron los policías y tomaron más valor. Siguió la corretiza. Allá en García Vigil y M. Bravo, lograron la detención de dos mujeres y un varón, que entre gritos oponían resistencia. Pero ya no había quien las defendiera. 

Así culminó, alrededor de las ocho de la noche, el 8M en Oaxaca. Una jornada, como en ocasiones anteriores, en que las malas se impusieron con la violencia.

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