Redacción/Zona Roja Cdmx.
(Información de “El Financiero”)
Ciudad de México, a 25 de marzo de 2026.- La inflación en México se aceleró a 4.63 por ciento anual en la primera mitad de marzo, su mayor nivel desde octubre de 2024, ante el repunte en los precios de frutas y verduras.
En el comparativo quincenal, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó 0.62, lo que representó el mayor aumento para un mismo periodo desde 1998, de acuerdo con los registros del INEGI.
Para los analistas, las cifras cierran el margen para que el Banco de México retome los recortes a la tasa de interés de referencia.
El índice subyacente continuó moderándose y avanzó a su menor ritmo en el año, con 4.46 por ciento anual, y en su interior los precios de las mercancías aumentaron 4.43 por ciento, mientras que los servicios subieron 4.49 por ciento y ligaron dos quincenas acelerándose.
En tanto, el componente no subyacente repuntó 5.18 por ciento anual, la mayor alza desde mediados del año pasado, ante el aumento de 23.9 por ciento en los precios de las frutas y verduras, el más significativo desde julio de 2024.
Janneth Quiroz, economista en jefe de Monex, señaló que el dato de inflación de la primera quincena de marzo introduce un elemento de preocupación, pero debe interpretarse con matices. “Más que un cambio de tendencia, lo que estamos observando es una interrupción en la trayectoria de desaceleración que se venía consolidando en meses previos”.
Detalló que el repunte parece estar explicado, en buena medida, por factores de corto plazo, particularmente presiones en los componentes más volátiles. En este sentido, djio, el reciente incremento en los precios del petróleo —en un contexto de escalada geopolítica en Medio Oriente— ha comenzado a reflejarse en mayores costos de combustibles, lo que eventualmente se transmite a otros precios a través de costos de transporte y logística.
Sin embargo, Quiroz destacó que un punto clave es que la inflación subyacente —que refleja de mejor manera la tendencia de mediano plazo— no ha mostrado un deterioro significativo. Esto sugiere que, por ahora, no hay evidencia de un desanclaje en la dinámica inflacionaria, sino más bien de un choque transitorio que podría generar volatilidad en el corto plazo.
Aun así, el dato sí es relevante desde el punto de vista de política monetaria, ya que refuerza la necesidad de cautela. En particular, complica el panorama para recortes adicionales en la tasa de interés en el muy corto plazo.
