Ismael García M./Zona Roja.
Oaxaca, Oax., a 11 de mayo de 2026.- No es la madre de todas las batallas electorales en Oaxaca, pero mediáticamente se le ha dado ese cariz.
Pero lo que sí distingue a estos comicios para renovar al titular de la rectoría de la UABJO es el exceso de propaganda difamatoria, conocida también como “guerra sucia”, principalmente en redes sociales y, por supuesto, desde el anonimato.
El próximo miércoles miércoles 13, se elegirá al sustituto de Cristian Éder Carreño López y ya se toman las previsiones para que no termine en actos violentos, ante la escalada de agresiones que se han registrado durante la campaña.
Es la primera vez, después de 10 años, en que de nuevo habrá elecciones, a través de urnas, en la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca; es la primera vez también que se utilizan las redes sociales de manera intensa así sea para denostar.
Pero la principal batalla que ya ha perdido la otrora máxima casa de estudios, es no haber impulsado una mujer para encabezar la rectoría; cinco varones se inscribieron para la competencia y uno dirigirá la universidad.
ESTABILIDAD PERDIDA
Fue hace una década en que, de manera pacífica, se desarrollaron los comicios en la UABJO; ganó Eduardo Bautista Martínez, quien logró estabilizar la casa de estudios durante su rectorado de cuatro años.
Por la pandemia del Covid-19 en su plenitud, el Consejo Universitario determinó aplazar las eleciones y prorrogar por dos años el mandato del sociólogo. Durante ese lapso, si bien se presentaron algunas protestas sindicales, principalmente por la revisión salarial o de contrato, no hubo mayores contratiempos; incluso se impulsaron diversas obras en la institución.
La ambición, y el compromiso de Alejandro Murat Hinojosa-Alejandro Avilés-José Manuel Vera Salinas de recuperar la universidad para manejarla a su antojo, derivó en prácticamente un golpe de estado, en que se impuso a Cristian Éder Carreño.
Éste, de inmediato obligó a Bautista Martínez a entregarle el cargo, tras una sesión con integrantes del Consejo Universitario comprados o convencidos mediante una promesa.
Gris los primeros dos años del aún rector —quien por cierto fue respaldado por priistas y hasta tequio hicieron autoridades y “porros” en Ciudad Universitaria para entronizarlo—, por lo que el priista y sus mecenas de nuevo insistieron en quedarse otros dos años.
Los primeros dos años era para terminar el periodo rectoral de cuatro años, dos prologados de Bautista Martínez y dos de Cristian Éder, tras lo cual se debió a convocar a elecciones.
Pero de nuevo hubo presiones y coptaciones, por lo que Cristian Éder “convenció” al Consejo Universitario de prorrogar otros dos años su mandato y cumplir su capricho de estar cuatro en total.
Para lograrlo, se puso la playera de morenista, encima de la de priista y, de nuevo, permitió el proselitismo en instalaciones universitarias a favor del partido guinda, con lo cual “convenció” de quedarse.
¿Los resultados? Nula productividad, nulas obras universitarias, más “porrismo”, cero academia.
Y terminó prácticamente con irregularidades financieras, pues la Auditoría Superior de la Federación le ha requerido comprobar más de 100 millones de pesos, de lo cual no habla el aún rector.
Quizá ese haya sido la moneda de cambio para entregar la máxima casa de estudios y quedar en la impunidad de esos probables delitos financieros.
DOS CONTENDIENTES
De cinco contendientes anotados al iniciar la jornada electoral, quedan cuatro, pues uno declinó a favor de uno de los principales aspirantes.
Quedan así dos principales candidatos, Farid Acevedo López y Enrique Martínez Martínez, pues los otros dos jamás figuraron.
El primero de ellos tiene o le han remarcado el estigma de ser gobiernista o ser impulsado, supuestamente, desde el Palacio de Gobierno morenista.
El otro, con larga trayectoria académica pero también con largos antecedentes de competidor en diversas rectorías, de las que ninguna ha ganado y sí en cambio ha negociado para
Por cierto, Enrique Martínez viene de ser funcionario del Gobierno del Estado, pues fue integrante de la Comisión Estatal de Arbitraje Médico durante tres años.
Por lo que se vio en casi dos semanas de contienda electoral, Farid Acevedo tiene una amplia ventaja, pues ha congregado a todos los sectores universitarios y sindicales, incluso a los trabajadores.
En cambio, Martínez Martínez tuvo una pésima comunicación y en consecuencia prácticamente no se conocen ni sus propuestas ni sus recorridos de campaña; no se ven también cuadros importantes que lo respalden.
Lo inusitado es la cauda de denostaciones a través de las redes sociales, en perfiles anónimos, que cada candidato ya tiene identificado de dónde proceden y quien los ejecuta.
Eso en nada ayuda a la institución y a la academia; en cambio, sobaja y rebaja más la enseñanza y a la propia casa de estudios.
Quien gane, tiene un reto importante: rescatar a la Universidad oaxaqueña, con más de 30 mil alumnos, que requieren, urgen, una educación de calidad. Sanear las finanzas, privilegiar el orden y la legalidad y, ponerse a trabajar.
