Redacción/Zona Roja Cdmx.
(Información de “La Jornada”)
Ciudad de México, a 27 de marzo de 2026.- Con 25 años, una discapacidad motriz de 74 por ciento y, sobre todo, un trastorno mental que le hundía en depresiones profundas e intentos de suicidio, la joven de Barcelona Noelia Castillo finalmente fue asistida en su propia habitación para recibir la eutanasia.
“Antes de pedirla veía mi mundo muy oscuro. No tenía metas ni objetivos. Siempre me sentí sola, nunca me sentí comprendida y jamás empatizaron conmigo. Además no puedo más con esta familia, con los dolores, con todo lo que me atormenta en la cabeza y con lo que he vivido”, relató en una entrevista un día antes de su muerte que conmocionó a España, no sólo por su edad, sino por los pormenores de su historia, que incluyó abusos sexuales, depresión y un padre alcohólico y ludópata.
Noelia luchó durante dos años para que el sistema sanitario le otorgara el derecho a la eutanasia. Lo hizo en contra de su familia, principalmente de su padre, quien se alió con la asociación ultraconservadora Abogados Cristianos, que le asistió gratuitamente para intentar impedir que su hija lo consiguiera.
Después de un largo trasiego judicial, finalmente el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo concedió la razón a la joven, que pidió estar sola en su habitación cuando recibiera las inyecciones que terminarían con su vida.
El proceso de la eutanasia fue el habitual en los países en los que es reconocida, como Canadá, Alemania y Países Bajos, además de España. Primero le colocaron una vía intravenosa. Luego se aplicó un fármaco tranquilizante llamado midazolam. Lo siguiente fue un gramo de propofol, que es un anestésico. El último paso consistió en suministrar curare, un bloqueante neuromuscular, para que una vez dormida dejara de respirar sin ser consciente de ello.
Castillo tenía una paraplejía que le suponía 74 por ciento de discapacidad, pero además sufrió agresiones por parte de un ex novio, un intento de violación grupal y vivió la mayor parte de su infancia en un centro tutelado, después de que la administración catalana retiró la custodia a sus padres tras uno de sus intentos de suicidio.
El episodio más traumático de su vida fue el día 4 de octubre de 2022, cuando se arrojó por la ventana de un quinto piso para terminar con su vida; sufrió una grave e irreversible lesión medular. Desde entonces, permaneció recluida en un centro sociosanitario, la mayor parte del tiempo, se desplazaba en silla de ruedas y estaba permanentemente medicada para controlar su trastorno límite de la personalidad obsesivo-compulsivo, que le provocaba fuertes paranoias. La mujer había solicitado la eutanasia formalmente en abril y fue aprobada tres meses después, en julio, tras varios informes y análisis de expertos. Luego de varios recursos y alegaciones, el caso llegó hasta el máximo tribunal europeo en materia de derechos humanos, en Estrasburgo, donde finalmente se autorizó la medida.
En la única entrevista que dio, concedida a Antena 3, Noelia declaró: “me voy y ustedes se quedan aquí con todo el dolor. Pero yo pienso: ¿y todo lo que yo que he sufrido durante años? Yo simplemente quiero irme en paz y dejar de sufrir”. Desde el 25 de junio de 2021, con la entrada en vigor de la eutanasia en España, hasta el 31 de diciembre de 2024, se registraron 2 mil 432 solicitudes al respecto.
Del total de procesos finalizados, 45.86 por ciento concluyó a favor del solicitante, 15 por ciento fueron denegadas y 5.8 fueron revocadas por la persona solicitante.
