Lisbeth Mejía Reyes/Zona Roja.
Oaxaca, Oax., a 19 de abril de 2026.- Han pasado casi tres meses de su desaparición en Concordia, Sinaloa, donde también fueron desaparecidos 10 mineros.
Sin embargo, a diferencia de ellos, la familia del ingeniero oaxaqueño Pablo Osorio sigue sin rastros del joven que emigró como parte de su formación profesional.
Hasta ahora, la familia espera noticias de la Fiscalía General de la República (FGR), luego de que esta atrajo el caso en marzo, tras la acción urgente emitida por el Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
«Todavía no tenemos información, el miércoles estaremos en Ciudad de México para revisar la carpeta de investigación», señaló Maurilio Santiago Reyes, presidente de la asociación civil Centro de Derechos Humanos y Asesoría a Pueblos Indígenas (Cedhapi), que acompaña el caso del originario de la Heroica Ciudad de Tlaxiaco.
Santiago Reyes espera que en la próxima reunión con la Fiscalía General haya noticias sobre el joven de 26 años de edad, quien fue visto por última vez el 23 de enero de este año. Pablo había salido de Oaxaca para laborar en la empresa CICAR.S.A de C.V.
«Pablo Osorio Sánchez fue visto por última vez en la carretera a Villa Unión, Durango, cuando se dirigía a su lugar de trabajo asignado por la empresa CICAR. S.A de C.V en el municipio de la Concordia, Sinaloa. Mientras se encontraba en una llamada con su novia, la comunicación se interrumpió tras escucharse voces masculinas y un vehículo acercándose, cortando la llamada, desde entonces se desconoce su paradero», ha explicado Cedhapi sobre las circunstancias de la desaparición.
Mediante un boletín sobre la acción urgente emitida por la ONU (2220/2026) para conminar al Estado mexicano a trabajar en el caso, la asociación detalló que, «por fuentes externas, se tiene conocimiento que tres compañeros de Pablo que laboraban en la empresa CICAR.S.A de C.V también fueron desaparecidos simultáneamente».
Además de que «ese mismo día, de manera simultánea, al menos diez trabajadores de la empresa minera canadiense Vizla Silver, con sede en Vancouver, B.C. y que realiza trabajos en Sinaloa desde el año 2024, también desaparecieron en circunstancias similares, lo que ha generado preocupación nacional e internacional por la posible colusión entre agentes estatales y grupos criminales en la zona».
A la par de haber recurrido al Comité contra la Desaparición Forzada, el caso de Pablo también se ha llevado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para solicitar que intervenga y haga el llamado respectivo a las autoridades mexicanas para la búsqueda y localización de Pablo.
