Lisbeth Mejía Reyes/Zona Roja.
Oaxaca, Oax., a 17 de junio de 2026.- A 20 años del fallido desalojo del plantón de la Sección 22 por parte del ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz y del surgimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), el activista y defensor de derechos humanos Miguel Ángel Vásquez de la Rosa considera que hay varias demandas sociales vigentes.
En entrevista con la agencia Zona Roja, el también integrante de Servicios para una Educación Alternativa (Educa) señala que el movimiento del 2006 activó el ánimo ciudadano para denunciar las injusticias de los gobiernos autoritarios y represores.
«Hay una ciudadanía cada vez más inconforme, que expresa de alguna manera su inconformidad, que está un poco más vigilante de los gobiernos», expresó.
Entre los cambios del movimiento magisterial y popular está también la configuración del poder. «Es evidente que no hubiera ocurrido el cambio del 2018 con la llegada de López Obrador, y el 2022 en Oaxaca, si no hubiera sido por esa protesta donde se involucraron diferentes grupos de la sociedad civil, organizada y no organizada. El cambio en la configuración del poder se debe a estas luchas del 2006».
Muchos actores de la lucha social ahora ocupan espacios públicos. ¿Fue luchar por el poder para estar en el poder? Vásquez dijo que «a ellos hay que vigilarlos y observarlos como parte de un gobierno». Aunque aclaró que el movimiento fue más allá de esos dirigentes o actores que jugaron un papel central.
«El movimiento se conformó de muchos esfuerzos, de organizaciones, de activistas, de ambientalistas, de feministas, de ciudadanos, de gente de las colonias y reducirlo a este pequeño grupo que hoy ocupa cargos en el poder significa simplificar el movimiento… Si ellos vieron este movimiento como trampolín para llegar al poder, es su decisión. Pero el movimiento no se proponía esto, se proponía una transformación social y política».
¿De quién provenía la violencia en el 2006?
Desde su perspectiva, «se construyó una estética de la nota roja, como dicen estudiosos del fenómeno, y eso se quiso achacar al movimiento social». Sin embargo, Vásquez expuso que en el 2006 la violencia provino de las autoridades, del Estado, y que fue la incapacidad de las autoridades la responsable de la violencia o en que la haya detonado y que haya escalado el conflicto. «En muchos casos, gente del propio gobierno, encubiertos a través de grupos que actuaron en el 2006 y que no tenían control».
¿Siguen vigentes las luchas del 2006? Para el activista, varias demandas del 2006 siguen vigentes. Aunque algunas que tienen que ver con la democratización del estado, de la sociedad, se han cumplido, hay otras vigentes como la del rezago social que mantiene al estado entre los tres primeros del país con mayor pobreza, lo mismo que en rezagos de educación, salud y justicia.
«Aunque se ha hecho una reforma importante del poder judicial, todavía no toca base y la ciudadanía tiene que seguir exigiendo que se cumplan no sólo las demandas del 2006 sino las que se han venido acumulando «.
Vásquez también descartó la posibilidad de que se repita un momento como el 2006, aunque se mantiene una inconformidad creciente de la ciudadanía, pero que tiene otras maneras de expresarlo como en el activismo digital.
«Y si el gobierno no responde a esas demandas, ya sabemos… Hoy el poder lo pueden perder a través de las urnas y creo que sería la vía más indicada para que la ciudadanía se exprese».
