Lisbeth Mejía Reyes/Zona Roja.
Oaxaca, Oax., a 3 de junio de 2026.- La familia de la enfermera Areli Saraí Martínez Domínguez y de su hija Evolet Yareli C. M., fallecidas el pasado 1 de mayo en Oaxaca, exigieron al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), cargo del director Zoé Robledo, asumir su responsabilidad en el deterioro de la salud mental de la enfermera, en la falta de atención a sus padecimientos y en el despido laboral que antecedió a su muerte.
En conferencia de prensa en la capital del estado, la familia también llamó a revisar el actuar el sindicato para defender, acompañar y proteger a Saraí.
«Pedimos verdad, responsabilidad y garantías de no repetición porque la vida y la salud mental de quienes cuidan a la población también importan», expresaron la hermana y padres de Areli Saraí en un llamado al IMSS.
En compañía de la organización Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, la familia habló por Saraí, pero también por las y los trabajadores de la salud que como ella han enfrentado jornadas extenuantes en detrimento de su salud física y mental, como ocurrió con la enfermera que estuvo en la primera línea durante la pandemia de Covid-19.
Yésica Sánchez Maya, de la dirección colegiada de Consorcio, exigió al instituto asumir su responsabilidad no solo en la muerte de Saraí y en la atención al personal de salud.
«No porque se murió se acabó la responsabilidad. Estamos claras, desde Consorcio, que se trató de dos feminicidios en donde el Estado tiene la obligación de asumir la responsabilidad, que la Fiscalía tiene la responsabilidad de investigar con este enfoque, pero también todas las instancias tienen que hacer una revisión de las actuaciones», apuntó.
Saraí fue recordada como una mujer con profunda vocación que estudió y trabajó al mismo tiempo basta titularse como licenciada en enfermería por la Universidad de la Sierra Sur.
También como una madre autónoma y muy amorosa que durante la pandemia tuvo que sacrificar la convivencia con su hija para cuidar más de 15 pacientes y que después sorteaba las jornadas laborales con el cuidado de Evolet, una niña nacida en el 2017.
Este miércoles, la familia señaló que Saraí empezó a trabajar en el IMSS en el 2018, primero en hospital de Santa Cruz Huatulco y desde 2021, durante la segunda ola de Covid-19, en el Hospital General “Dr. Demetrio Mayoral Pardo”, en la ciudad de Oaxaca.
Saraí siguió trabajando con guardias nocturnas saturadas, pocos insumos e incluso atestiguando o viviendo en en primera persona los maltratos al personal y pacientes, a la par de que su salud se iba deteriorando.ñ, explicaron.
«Padecía ansiedad, depresión, distimia y síndrome de Burnout», detalló la familia sobre los diagnósticos del propio IMSS, institución pública que el 17 de marzo despidió a Saraí y a quien en la audiencia conciliatoria del 30 de abril se le confirmó la rescición.
Un día después ocurrió la tragedia, la cual ha sido calificada como un doble feminicidio por la familia y por Consorcio, pero que las autoridades consideran suicidio, ocurrido en la agencia de San Martín Mexicápam de la capital.
