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Opinión. Partidos políticos, “partidos”, incluyendo Morena

por Agencia Zona Roja

Ismael García M./Zona Roja.

Oaxaca, Oax., a 8 de junio de 2026- A casi medio año de iniciar el proceso electoral 2026-2027, todos los partidos políticos en Oaxaca, incluyendo el mayoritario Morena, se encuentran literalmente partidos.

Es más, la gran mayoría prácticamente no existe y los que están sobreviven por las prerrogativas oficiales que aún devengan, mismas que podrían terminar el próximo año.

¿El PRI, el PAN, el PRD? Los otrora grandes institutos políticos, que se disputaban palmo a palmo el poder y que literalmente tenían masas de seguidores, hoy en la entidad están reducidos a nada.

¿La llamada “chiquillada”? Intenta sobrevivir a costa de otros, como es el caso del PT y el PVEM; el primero optó desde hace varios años por la confrontación que por el trabajo político; el segundo, sigue siendo refugio de ex priistas, que medran únicamente con el cargo pero que en los hechos no contribuyen en nada.

¿Y Morena?, también literalmente partido pues a medida que se acercan los comicios para elegir presidentes municipales y diputados locales, además de federales, se ensancha la brecha entre dos grupo: el morenismo genuino que hizo ganar al gobernador Salomón Jara y el morenismo artificial, que es azuzado por los Murat vía sus “títeres”…

DOS MORENAS

Al Partido Morena no lo va a derrotar la oposición: se va a derrotar por sí mismo y desde sus entrañas. 

Y quizá los comicios de este domingo en Coahuila —donde el PRI ganó, de manera preliminar, todas las diputaciones locales— podrían demostrar que tampoco es invencible en las urnas.

Sin embargo, a nivel nacional —como en Oaxaca— enfrenta una serie de problemas internos. El reciente cambio de Luisa Alcalde por Ariadna Montiel, así como la “renuncia” de Andrés Manuel López Beltrán —quien por cierto huyó de Coahuila como operador antes de que se hiciera oficial el fracaso guinda— a la secretaría de Organización son parte de los pleitos de los grupos de poder.

Pasa lo mismo en Oaxaca: los grupos aliados del jarismo contra los grupos de ex priistas movidos por los Murat.

En Oaxaca quitaron por conveniencia a Emmanuel Navarro y a Shabin Jara Bolaños; pusieron a Alejandro Velasco Armas, pero en los hechos es lo mismo. Quienes siguen operando los recursos y “palomeando” listas son los mismos y Velasco Armas sólo es una figura.

Por cierto, se ha limitado a esperar que todo el trabajo político lo hagan funcionarios estatales y legisladores, mas no los propios dirigentes partidistas.

Y tienen encima las presiones del otro Morena, el de los Murat: don José sigue moviendo los hilos de Armando Contreras Castillo —-quien incluso se presentó como operador de Enrique Martínez, perdedor de las elecciones en la UABJO— y de Luisa Cortés Carrillo, ex presidenta estatal del partido y actual senadora.

Ambos tienen la encomienda de “moverse” para ver si salen en la foto electoral, pese a que no tienen arraigo ni han hecho algo positivo para Oaxaca.

Están también la mayoría de diputados federales, que no juegan con el equipo de Salomón Jara y sólo esperan la orden para virar por donde les convengan.

Caso similar el de la senadora por segunda ocasión, Susana Harp y su suplente Concepción Rueda Gómez, que igual sólo esperan indicaciones para buscar un enésimo cargo o sumarse a quienes les indiquen.

El otro factor son los dinosaurios priistas, como Alejandro Avilés Álvarez y Raúl Bolaños Cacho Cué, diputados federales plurinominales, que siguen trabajando para los Murat pero cuyo objetivo es ahora apoderarse del PVEM. 

En medio de ese escenario, los Murat meten presión con Ivette Morán, que no es de Oaxaca ni tiene arraigo ni popularidad, pero generará ruido político, buscando supuestamente alguna representación popular.

LA CHIQUILLADA

En Oaxaca, la llamada “chiquillada”, los partidos políticos pequeños, están a punto de desaparecer en su mayoría. 

Del PRI sólo quedan sus dirigentes encabezados por María del Carmen Ricárdez Vela, que cree que con organizar una conferencia de prensa semanal y paga a algunos medios, ya está haciendo trabajo político. 

La realidad es que la abulia les ganó y no se mueven para ningún lado del estado; eso sí, disfrutan de la jugosa beca de las prerrogativas.

El PAN sólo es la dirigencia alentada y promovida por la diputada local Natividad Díaz Jiménez, que ahora simpatiza con el morenismo y por lo tanto mantendrá inmovilizado al partido.

El PRD, en las mismas; sólo existe su dirigencia y no ha hecho ningún esfuerzo por recuperar terreno político, salvo vivir del erario, hasta ahora, con Tomás Basaldú a la cabeza.

Mientras en algunas entidades del norte del país, principalmente Nuevo León, Movimiento Ciudadano promueve un partido de jóvenes, en Oaxaca igualmente sólo sobrevive la dirigencia y una diputada local, Alejandra García Morlan.

Pero el craso error que acaba de cometer el dirigente nacional, Jorge Álvarez Maynez, es recoger un “cadáver” político: Cándido Coheto Martínez, dinosaurio de la política con todas las mañas del PRI.

Por cierto, su dirigente estatal, Alberto Sosa, sólo aprovechó la fiebre del proceso de revocación de mandato para hacer ruido mediático, y nada más; esta semana presenta su nueva imagen pero sin acciones de trabajo político.

El PVEM, con Pepe Estefan como dirigente, sigue haciendo trabajo de territorio pero enfrenta los embates de los priistas que no pierden el amor por su camiseta, como Alejandro Avilés y Raúl Bolaños Cacho Cué.

El primero, supuesto operador político morenista pero a favor de los Murat; siempre ha vivido del erario, ha sido tres veces diputado local plurinominal y ahora federal por la misma vía, todo por el PRI.

Bolaños Cacho Cué, sigue creyéndose secretario particular de Alejandro Murat —ahora senador por Morena— pero rinde pleitesía al señor de Polanco y a su hijo.

Ambos y otros más, pretenden apoderarse totalmente del Partido Verde Ecologista en Oaxaca, para desde ahí catapultar las órdenes políticas de los Murat.

¿Qué ha sido del PT? Sin trabajo político, Benjamín Robles y su familia, además del diputado local Dante Montaño —sobre quien pesan mandamientos judiciales— viven como reyes de las prerrogativas; venden y cobran los servicios partidistas y su único ruido es criticar al gobernador Salomón Jara. Nada más. 

Nueva Alianza, con su eterno dirigente Bersahín López, resurgió, mediáticamente, la semana pasada, con un nuevo cuadro, Rafael Vichido, que simpatiza más con el Partido Verde. 

Los amagos informativos sólo son para buscar una alianza con Morena y así poder, nuevamente, resurgir y cobrar fuerza política, aunque tenga escasa militancia.

El ex Partido Fuerza por Oaxaca ahora mutó a Partido de la Transformación Oaxaqueña, pero igual con Salomé Martínez a la cabeza. En la pasada contienda se supo mimetizar y “caminar” al lado de Morena y del gobernador Salomón Jara a cambio de favores y cargos administrativos.

Hoy, con el cambio de nombre, pretende seguir bajo la sombra de Morena para no perder las prerrogativas y conservar el partido, pero todos conocen la historia de su dirigente, ligada siempre a Heliodoro Díaz Escárraga y a José Murat, a quienes sigue rindiendo cuentas.

¿Qué más? ¿Para dónde ir? El ciudadano que día a día está más inconforme con Morena no haya hacia dónde virar políticamente. ¿Quién entonces es o será la opción ante los próximos comicios?

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