Ismael García M./Zona Roja.
Oaxaca, Oax., a 18 de marzo de 2026.- Tras la ejecución ayer de una persona, con arma de grueso calibre, en un centro preescolar en Juchitán de Zaragoza, la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación condenó el hecho ocurrido en el plantel “Luz María Serradell”.
“Este lamentable acontecimiento evidencia la grave crisis de seguridad que se vive en el estado de Oaxaca, la cual no puede ser minimizada ni considerada como un hecho aislado, sino como una problemática estructural que vulnera a las comunidades y pone en riesgo permanente a niñas, niños, docentes y familias”, expuso en un comunicado.
Expuso que diversos colectivos, organizaciones y comunidades del Istmo de Tehuantepec han denunciado de manera constante el incremento de la violencia en la región, “la cual se ha agravado a partir de la instalación del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec”.
Añadió que en este contexto, mediante una lógica de imposición, “el Estado y el capital han propiciado condiciones que favorecen la descomposición social, permitiendo la presencia y actuación del crimen organizado en los territorios”.
Se pronunció igualmente por integrantes de colectivos y organizaciones que han sido asesinados por la defensa del territorio.
“La violencia que durante años ha sido denunciada en las comunidades, hoy alcanza incluso a las instituciones educativas. Ante esta situación, es urgente establecer condiciones reales de seguridad en toda la región, toda vez que las denuncias han sido reiteradas y, hasta el momento, no han tenido una respuesta efectiva por parte del gobieno”.
Por ello, la Sección 22 exigió que de manera inmediata las autoridades de los tres órdenes de gobierno —federal, estatal y municipal— asuman su responsabilidad para garantizar condiciones reales de seguridad en los centros educativos, implementando acciones efectivas que salvaguarden la integridad de quienes diariamente construyen la educación.
“El magisterio democrático sostiene que las escuelas deben ser espacios de paz, aprendizaje y convivencia comunitaria, no escenarios de violencia e impunidad. Resulta inaceptable que actividades escolares se vean irrumpidas por actos criminales que dejan consecuencias irreparables”.
Asimismo, hizo un llamado a fortalecer la organización comunitaria, la participación colectiva y la defensa de los espacios educativos como territorios de vida, “frente a un contexto de descomposición social alimentado por la omisión, la impunidad y la falta de políticas públicas efectivas en materia de seguridad”.
