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«Ni yo estuve al frente ni fui yo quien dirigió»: Flavio Sosa, a 20 años de la APPO

por Agencia Zona Roja

Lisbeth Mejía Reyes/Redacción Zona Roja.

Oaxaca, Oax., a 14 de junio de 2026.- Este domingo se cumplen 20 años de la revuelta magisterial, tras el intento del ex gobierno Ulises Ruiz Ortiz por desalojar del zócalo de la ciudad de Oaxaca a las y los profesores de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE-CNTE). 

El fallido desalojo también dio origen a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), en respaldo a la lucha de docentes. 

A dos décadas, Flavio Sosa Villavicencio (Oaxaca, 1964), uno de los líderes de las organizaciones sociales que respaldaron al magisterio, reflexiona con la agencia ZONA ROJA sobre ese momento de la historia de Oaxaca y sus alcances.

—A 20 años del movimiento social, ¿Qué ha pasado? ¿Qué le deja a Flavio Sosa de experiencia?

—Hay un proceso social que no se detiene. El 2006 es el reflejo del hartazgo con un sistema político que fue el PRI gobierno. No hay que perder de vista que para el 2006 el PRI tenía cerca de 100 años gobernando. Fue una explosión social que fue producto de una mezcla de crisis: económica, social, política, de gobernabilidad, de legitimidad del propio gobierno y una política autoritaria de un gobernador represor. Todo eso estalla en el 2006 y este proceso social empuja una serie de cambios en el estado. 

“El primer gran cambio que empuja es el político-electoral. El movimiento estalla el 14 de junio de 2006 y el 6 de julio hay elecciones (federales) y Andrés Manuel (López Obrador) arrolla en Oaxaca, la gente vota masivamente por Andrés Manuel … El 2006 es la gran derrota del PRI en Oaxaca, la derrota en las calles, en las urnas y ante la opinión pública porque a nivel internacional, en 26 países, hay una solidaridad con el movimiento. 

“Es absurdo pensar que el movimiento del 2006 lo condujo una persona o un liderazgo o fue un complot de fuerzas oscuras o políticas contrarias… Es parte de un proceso social que demostró que en Oaxaca el pueblo tiene la capacidad de cambiar a un mal gobernante cuando así lo determina”.

De acuerdo con Sosa Villavicencio, ex diputado local y ahora secretario de las Culturas y Artes, en el 2010 se volvió a derrotar al PRI, ahora en las elecciones estatales, con el triunfo de Gabino Cué. Aunque reconoció que «no fue el gobernante que la sociedad esperaba» ni estuvo a la altura del momento histórico y su proyecto no fructificó. A nivel nacional, en el 2012, «Andrés Manuel y la izquierda volvieron a arrollar en Oaxaca».

Pero en Oaxaca, el fracaso de Gabino Cué propició el regreso del PRI con Alejandro Murat. «Y luego le da a Salomón Jara la gran oportunidad histórica de que llegue la izquierda. Ahora la izquierda tiene la responsabilidad histórica de responder a ese gran reclamo social, a ese compromiso con la historia y con la sociedad de generar un gobierno transformador».

Desde su perspectiva, otros procesos siguieron desde municipios y la sociedad. Además de que Adelfo Regino y Hugo Aguilar, a quienes considera partícipes del movimiento, están al frente del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas y de la Suprema Corte de Justicia, respectivamente. 

«Ahora (Hugo) tiene la responsabilidad de estar a allá altura de ese empuje que dio el movimiento del 2006, porque el 2006 no se desarrolló para que personas llegaran a ocupar puestos políticos, que es mucho de lo que se cuestiona por parte de la sociedad.

“El proceso político-electoral continuó evolucionando y empujando una perspectiva muy clara que es la perspectiva de izquierda, Morena, López Obradorista».

—Hay voces que dicen que Flavio fue un incendiario, que encabezó la revuelta, que ahora disfruta del poder.

—Para mí es un halago que alguien, de una manera reduccionista y torpe, diga que yo estuve al frente. Es no conocer la historia y no conocer, particularmente, ese proceso.

“Ni yo estuve al frente ni fui yo quien dirigió. Fui parte de un proceso, de un proceso histórico que se desarrolló en Oaxaca, que cuestionó el autoritarismo. Después del 2006, yo fui dos años a la cárcel prácticamente, 18 meses, a un penal de máxima seguridad. Y después de eso salí a empujar procesos transformadores en una perspectiva electoral. 

“En el 2006 confluimos la gente que creía en la elecciones, la gente que no, la gente que demandaba procesos autónomos, la gente que no creía en los partidos políticos. Todo eso generó esa gran revuelta social y cada uno siguió haciendo su propio trabajo desde su perspectiva”.

—¿Quién ganó y quién perdió?

—Yo creo que si hubo un vencido, fue el sistema. El sistema fue derrotado, el sistema político autoritario. Fue una demostración, ante los ojos del mundo, que Oaxaca era ingobernable con autoritarismo. Esa idea fue derrotada. 

“Que no nos permitieron que cayera Ulises Ruiz por las complicidades del PRI y el PAN, eso es otra cosa, pero ante los ojos del mundo y del país ese tipo de gobierno está derrotado, el autoritarismo está derrotado, los malos gobiernos. La gente no quiere malos gobiernos.

“Recientemente hubo un ejercicio de revocación del mandato, donde la gente se expresó con toda libertad y nuestro gobierno, que fue parte de ese proceso, fue severamente cuestionado. El gobernador tuvo que aceptar públicamente que se habían cometido algunas excesos. Entonces tenemos una sociedad viva, reclamante, que ejerce la libertad de criticar al gobernante. Nosotros tenemos que tener claro que somos servidores públicos.

—Y 20 años después: «¿quítate tú para que me ponga yo»? ¿O hay cambios?

—Afortunadamente, en mi caso, nunca ha sido la perspectiva el enriquecimiento personal, primero; segundo, estar en un espacio o no estar, eso no es mi interés. 

“Este gobierno termina en dos años y yo voy a seguir siendo un ciudadano que no tiene ni riquezas ni bienes ni autos ni joyas ni cuentas bancarias. Yo no me enriquecí, no se trata de eso. Tengo la oportunidad de estar en un espacio de servicio y trato de hacerlo de la mejor manera. No se trataba de quitar a unos y poner a otros. 

“Se trata de que logremos transformaciones. Si no lo logramos, pues la sociedad nos va a cuestionar severamente. Y están en su derecho, lo hacen permanentemente… En ese momento se decía que yo era propietario de taxis, se decía que tenía cuentas bancarias, que mis hijos estudiaba en el extranjero. Todo eso quedó demostrado que era falso… 

“No tenemos nada de qué avergonzarnos. Yo decidí seguir viviendo en Oaxaca después del 2006. Toda la clase política y toda la clase de corruptos que gobernaba en el 2006 terminó mal. Desde Ulises Ruiz que es un apestado, un cadáver viviente que anda por ahí, pasando por todos los demás que lo acompañaron.

“Nosotros podemos caminar con la frente en alto, estrecharle la mano a la gente porque no nos hemos dedicado a eso. Hemos buscado, empujado procesos transformadores conjuntan con el movimiento del licenciado Andrés Manuel López Obrador. 

“Ahora con la presidenta Claudia Sheinbaum. Y ahora tengo una responsabilidad muy grande. Si no puedo con ella, la gente me va a cuestionar, como lo hace cuando cree que se comenten errores. Yo lo tomo como parte de este ejercicio y de las libertades que conquistamos, por las que nos jugamos la vida, porque nos jugamos la vida, porque a 26 compañeros nuestros los mataron, porque desaparecieron a dos, porque torturaron a centenares, porque encarcelaron a centenares”.

—Desde la cultura, ¿Qué se pueden hacer con esos anhelos de cambio, de transformación de hace 20 años?

—Es muy importante esta pregunta porque ese es un reclamo permanente, no solamente se requieren anhelos. Desafortunadamente, requerimos más presupuesto para la cultura, los gobiernos deben destinar más presupuesto para la cultura. 

“Me atrevo a decir que el presupuesto que tenemos es insuficiente, pero me da muchísimo gusto que ahora tenemos a un gobierno que le destina, este año, 50 millones de pesos para tener instrumentos musicales en las distintas regiones del estado. 

“Me da gusto ver que hay un gobernador que está invirtiendo para que tengamos un museo de arte ritual donde antes era la casa oficial. Me da gusto ver que se hayan invertido tantos millones de pesos en la restauración de nuestros museos y me da gusto ser partícipe de un intento por descentralizar la política cultural. ¿Esto es suficiente? No. Necesitamos que los creadores tengan respaldo presupuestal del gobernador y las instituciones.

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