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Opinión. Mundial de Futbol, negocio multimillonario para unos cuantos

por Agencia Zona Roja

Ismael García M./Zona Roja.

Oaxaca, Oax., a 15 de junio de 2026.- Escaparate mundial de cada cuatro años para ver a las estrellas de ese deporte, el Mundial de Futbol se ha convertido hoy en un negocio multimillonario… para unos cuantos.

Como nunca, esta justa mundialista tiene una serie de prohibiciones para su comercialización, y ni se diga los costos tan excesivos para ver un partido, así sea en un estadio de México.

En el colmo, hay prohibiciones racistas, como el hecho de que los comunicadores no pueden hacer preguntas o entrevistas en español, sino en el idioma inglés.

Y el Mundial se mantiene también como un deporte machista, pues en la gran mayoría de sus fases, están excluidas las mujeres.

Honrosa excepción, la árbitro mexicana,  Katia Itzel García, quien el pasado domingo debutó como silbante adicional, no principal, en un partido de Países Bajos contra Japón.

ESTRATOSFÉRICOS

“México tiene 223 mil boletos disponibles para ver a la Selección Mexicana en fase de grupos, por lo que sólo uno de cada 582 mexicanos podrá estar en las gradas. De acuerdo al salario mínimo le tomaría 24 días poder comprar el boleto más barato”.

Esa es la entrada de la noticia publicada por la agencia “Proceso” en vísperas del Mundial, que tiene tres sedes, México, Estados Unidos y Canadá, que se reparten los 104 partidos de la justa que inició el pasado 11 de junio.

Reseña que, por primera vez, la venta de boletos superará la de los patrocinios de distintas marcas, pero, además, de manera inédita creó un mercado secundario de reventas.

“En cada cuatrienio mundialista la FIFA divide sus ingresos en tres grandes rubros: derechos de televisión, patrocinadores y boletos. Durante décadas la taquilla fue lo de menos.

“En Qatar 2022 ese rubro generó 929 millones de dólares, pero para el cuatrienio que culmina con el Mundial 2026 el organismo espera obtener 3 mil 97 millones de dólares, lo que representa un aumento del 233%, solo por las ganancias de taquilla.

“Si bien el rubro de derechos de televisión es el de mayores ingresos con 4 mil 264 millones de pesos, el crecimiento en esa línea entre 2022 y 2026 será del 24% de acuerdo al último informe financiero de la FIFA. Las ganancias por patrocinios serán de 2 mil 800 millones de pesos, un crecimiento del 54% entre el pasado Mundial y el que comienza (comenzó) este jueves 11 (https://www.proceso.com.mx/deportes/2026/6/11/estos-son-los-brutales-ingresos-de-la-fifa-gracias-su-excluyente-venta-de-boletos-video-373658.html).

Esa es la voracidad de los grandes empresarios que lucran, literalmente, con el deporte que otrora era popular.

Un asiento, por ejemplo, para ver la inauguración del Mundial, costaba 370 dólares en octubre pasado, pero paulatinamente fueron incrementando el preciso hasta llegar a los tres mil dólares. Pero lo peor: un boleto para el partido de final tiene un precio cercano a los 700 mil pesos.

¿De quién es el negocio? Obvio que de los potentados que dirigen la FIFA (Federación Internacional de Futbol Asociación). No es el actual presidente de ese organismo, aunque esté involucrado.

Es, literalmente, una mafia que se ha apoderado del futbol, otrora deporte llanero, de las calles, del populacho que, a falta de dinero y espacio, se distraía todas las tardes en cascaritas en la calle polvorienta del barrio.

En realidad, desde hace muchos años, el futbol profesional es un enorme negocio —y probable fuente de lavado de dinero—, y nada más hay que ver a las estrellas mundialistas de este deporte, que cobran decenas o cientos de millones de dólares y que en menos de un lustro ya tienen yate, avión, residencias, joyas….

¿MUNDIAL SOCIAL?

Ante lo oneroso de ver un partido de futbol —pues hasta las televisoras de canales abiertos tienen prohibido transmitir partidos o retomarlos, si no han pagado los correspondientes derechos millonarios—, la respuesta del gobierno federal, como de los estatales y municipales, fue crear un “Mundial Social”, que incluye construcción de canchas y múltiples actividades, a propósito de la fiebre mundialista.

Sin embargo, entre otras acciones, fue también un derroche de dinero pues fue autorizado o invirtieron mucho dinero para que la gente común pudiera ver los partidos de fútbol an una pantalla gigante, a riesgo de generar un casos social ante los altos costos para ver el Mundial.

Costosos, porque, por ejemplo en el caso de Oaxaca, se ha revelado que la instalación de pantallas en tres sitios de la capital, se destinaron 13 millones de pesos, cantidad que pudo haber sido invertido en acciones más prioritarias.

Pero la intención es tener “pan y circo” para distraer a la población de otros graves problemas sociales, como la inseguridad, el desempleo, la pobreza…

Ha habido también torneos deportivos, principalmente para niñas y niños, igual con premiso altos, que incluso derivaron en un pleito entre equipos de futbol.

Igualmente se han construido algunas canchas deportivas y se han instalado otras provisionales, sobre todo en la capital y zona metropolitana.

Se han promovido igualmente una serie de actividades alternas para distracción y diversión de niños y jóvenes.

Todas estas acciones loables, sin duda, pero esa debería ser la norma continua, todos los meses, no solamente de la fiebre mundialista y para ganar más adeptos políticos, como está sucediendo ahora.

Sin embargo, hasta el momento no es clara la inversión federal, estatal y municipal, a estas acciones.

Y tampoco han logrado revertir las movilizaciones y protestas de colectivos, de organizaciones sociales y del magisterio, tanto a nivel nacional como en Oaxaca.

En realidad, quizá la única lección que nos debe, nos debería dejar el Mundial de Futbol, es destinar mayor presupuesto al deporte y a su infraestructura, siempre, no sólo ocasionalmente. 

Pero sobre todo, evitar regalar dinero, sólo por fiebre mundialista, a los potentados que día con día son más multimillonarios, y cuyos ingresos no resuelven o no se destinan en absoluto para el deporte en general y/o para actividades sociales.

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