Lisbeth Mejía Reyes/Zona Roja.
Oaxaca, Oax., a 2 de enero de 2026.- En medio del luto que que ha afectado a varias familias y poblaciones de Oaxaca, de Veracruz e incluso de Sonora, de donde eran las personas fallecidas, la tragedia del Tren Interoceánico también ha dado cuenta de la solidaridad de las comunidades del Istmo de Tehuantepec, cercanas a la zona del accidente.
Desde las primeras horas, incluso antes de la llegada de los cuerpos de auxilio, fueron las y los habitantes de las agencias Chivela y El Morrito, Asunción Ixtaltepec, y de otras comunidades quienes llegaron para rescatar a los heridos.
Parte de esta labor ha sido difundida por la página de Facebook Garnacha Lovers, que a su vez ha compartido los testimonios de los habitantes en los primeros momentos de la tragedia. Entre ellos, los señores Sergio Gómez Rasgado y Héctor Cruz, así como el joven Jesús Antonio, «tres de los héroes reales que no se rajaron desde los primeros minutos de la tragedia».
Uno de ellos recordó cómo aquel domingo 28 de diciembre, tras enterarse del accidente, la población de Chivela empezó a solidarizarse, ya sea yendo a rescatar a las víctimas con sus propias cuerdas y máquinas, proveyendo de agua y comida o haciendo las listas de las personas accidentadas para ayudar en su localización.
«Se organizaron, llegaron acá a las vías y de ahí se fueron caminando algunos, otros en carro y la misma máquina que transportaba los vagones del tren fue la que también llevó a las primeras gentes y la misma máquina trajo a las gentes accidentadas», narró un poblador.
Aquel 28 de diciembre, el tren descarriló en el tramo de Nizanda -Chivela, en su ruta hacia Coatzacoalcos, Veracruz. A bordo iban 250 personas, 241 de ellas pasajeras y el resto de la tripulación.
A través de otros videos, sobrevivientes han contado que el tren, parte del proyecto del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, iba a gran velocidad y tirando las maletas.
La investigación sobre el acceso está a cargo de la Fiscalía General de la República y de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, así como por parte de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario. Las causas del descarrilamiento aún se desconocen, pero entre las únicas certezas está la de la solidaridad de las poblaciones vecinas que ayudaron a las víctimas desde el primer momento.
