Redacción/Zona Roja Cdmx.
(Información de “Quinto Poder”)
Ciudad de México, a 5 de febrero de 2026.- César Aristeo Hernández salió de su casa sin prisa y sin imaginar que no volvería. La mañana del martes 3 de febrero, poco antes de las 11:00 horas, acompañó a una amiga a comprar unas refacciones para su motocicleta. El recorrido era corto. El destino, habitual. El desenlace, fatal. Minutos después, sobre la Vía José López Portillo, un camión de la Guardia Nacional terminó con su vida.
El accidente ocurrió a la altura de la estación San Carlos de la Línea 2 del Mexibús, una de las zonas con mayor afluencia vehicular en Ecatepec. De acuerdo con videos de cámaras de seguridad y los primeros reportes oficiales, la motocicleta en la que viajaban César y Mariana Ivett Franco Sánchez avanzó cuando el semáforo les daba el paso.
En ese momento, una unidad tipo Kodiak de la Guardia Nacional, que circulaba indebidamente por el carril confinado del Mexibús, cruzó el crucero sin respetar la luz roja. El vehículo oficial no llevaba sirenas ni torretas encendidas.
El impacto fue directo. La motoneta fue embestida de costado y, debido al peso y la velocidad del camión, ambos ocupantes fueron arrollados y lanzados contra un automóvil particular que se encontraba detenido metros adelante.
César murió en el lugar. Mariana, conductora de la motocicleta y trabajadora del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), fue trasladada de urgencia al Hospital Magdalena de las Salinas, en la Ciudad de México. Su estado de salud es grave y, según sus familiares, ha sufrido complicaciones severas.
HOMBRE TRABAJADOR
La víctima fue identificada como César Aristeo Hernández, de 44 años, mecánico y comerciante de motocicletas. En su colonia, Guadalupe Victoria, era conocido como «El Gandalla» o «Ataya», apodos que, según quienes lo conocieron, no reflejaban su carácter.
Familiares y vecinos lo describen como un hombre tranquilo, solidario y dedicado a su familia. Originario del estado de Oaxaca (Santiago Cacaloxtepec), César dejó a su esposa, dos hijas, una de ellas estudiante universitaria, y a una nieta menor de edad. También se hacía cargo de sus padres, en especial de su padre, quien utiliza silla de ruedas.
La tarde del miércoles 4 de febrero, familiares, amigos y vecinos se reunieron en su domicilio para despedirlo. Entre flores blancas, veladoras y lágrimas, sonó Cuarto para los dos, una de sus canciones favoritas, mientras el féretro permanecía en la sala de su casa.
Más tarde, un mariachi acompañó la guardia de honor que trasladó el cuerpo a la carroza funeraria. Tras los servicios religiosos en el Estado de México, el cortejo partirá hacia Huajuapan de León, Oaxaca, donde César Aristeo será sepultado, como alguna vez lo expresó a su familia.
«Que no se quede así, que no quede impune. Es una vida la que se perdió», reclamaron sus familiares.
