Inicio COLUMNA Opinión. Crisis del agua en Oaxaca, ¿ahora sí habrá solución?

Opinión. Crisis del agua en Oaxaca, ¿ahora sí habrá solución?

por Agencia Zona Roja

Ismael García M./Zona Roja.

Oaxaca, Oax., a 30 de marzo de 2026.- No es novedad que cada ciclo del año haya una disminución del vital líquido para el consumo humano y a veces hasta carencia total.

Prácticamente en medio año no hay precipitaciones pluviales en Oaxaca y eso origina que hay escasez; más aún si en la temporada de lluvias previas no cayó la suficiente agua.

Así que, responsabilidad del gobierno o del ciudadano o de la naturaleza, nadie puede escapar a esta temporada crítica.

El gobierno de Oaxaca en coordinación con la Federación han anunciado desde el año pasado la construcción de una presa en la región Sierra Sur de Oaxaca, que solucionaría por varios lustros la carencia del líquido.

Sin embargo, los retrasos en la licitación y en los permisos ha generado incertidumbre entre la población, más aún cuando se trata de un proyecto similar que fracasó en el gobierno de Gabino Cué Monteagudo, donde se dilapidaron por cierto, cientos de millones de pesos.

Y ahora con la oposición o por lo menos crítica continua de casi una treintena de organismos de la sociedad civil y el latente conflicto entre San Vicente Coatlán y Villa Sola de Vega, se amplían las dudas.

SOLUCIONES OFICIALES

Por ahora las protestas por parte de colonos en la capital oaxaqueña y su zona metropolitana han sido las mínimas, no se cuentan ni diez en los primeros tres meses del año, lo que quiere decir que no ha sido tan intensa la escasez o por lo menos se ha brindado atención a la gente.

El año pasado, la estrategia del gobierno de Salomón Jara Cruz fue instalar hidrantes, tinacos de unos 10 mil litros, en puntos estratégicos, en el cual los habitantes se surtían del vital líquido; tampoco hubo mayores complicaciones en ese entonces.

Este año, la mecánica ahora es regalar tinacos, para que la gente pueda captar o almacenar el agua, a fin de tener lo necesario para los tiempos más críticos.

Recientemente en Salina Cruz, el mandatario estatal entregó mil 650 tinacos; más de mil en la región de la Costa y unos tres mil en los Valles Centrales. Aunado a ello realiza la distribución mediante pipas.

Evidentemente que de que la escasa oposición lo hay considerado como actos proselitistas, aunque el estado no esté en proceso electoral; sin embargo, han llevado una alternativa a la gente. 

Por otro lado, a través de la Comisión Estatal del Agua para el Bienestar y el Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado, ha rehabilitado al menos una docena de pozos y abierto varios más.

Algo que hasta ahora no se ha podido frenar en su totalidad es la fuga de agua, por tuberías rotas o antiguas, lo cual contribuye a la falta de este elemento.

A corto o mediano plazo, pero atenciones al fin, que deberían estar acompañadas por usted y por mí. Es decir, el problema de la escasez inicia desde la casa, no desde el gobierno o de la naturaleza.

Si tan sólo tomáramos conciencia para ahorrar el vital líquido, evitar el uso desmedido, crear fuentes de captación para la temporada pluvial, pues otra sería la situación.

SOLUCIÓN ¿REAL?

La apuesta de los gobiernos federal y estatal es la presa “Mujer Solteca”, antes llamada “Margarita Maza” y antes conocido como presa “Paso Ancho”.

Según el gobernador y la Comisión Estatal del Agua, pretende abastecer el vital líquido durante los próximo 50 años a la ciudad de Oaxaca y zona conurbada.

La cortina de la presa tendrá una altura de 72 metros y una longitud de 214 metros y una capacidad de almacenamiento de 20 millones de metros cúbicos.

El 27 de abril, la Comisión Nacional del Agua daría a conocer el fallo donde se hará público la empresa que construirá la presa; el 4 de mayo se realizará la firma del contrato y el 5 de mayo) se iniciará la obra.

Todo el anuncio ha estado precedido de muchas dudas y quejas, principalmente de organismos de la sociedad civil, aglutinados en el Observatorio Ciudadano Comunitario del Agua y Medio Ambiente (OCCAMA), que por cierto el pasado fin de semana hizo algunas consideraciones.

Precisa que es un derecho participar en la decisión de un proyecto con enormes implicaciones sociales, ambientales y económicas; “de ninguna manera buscamos generar conflictos, alcanzar protagonismos políticos ni confundir a la opinión pública. 

“No queremos impedir obras, sino, en todo caso, ver que se hagan las pertinentes y que se hagan bien. Nos anima proteger nuestro patrimonio biosocial y biocultural, contribuir a contar con mejores iniciativas públicas y que estas tengan transparencia financiera e informativa”. 

El colectivo ha insistido en que sea una licitación pública, en que se respeten todos los ordenamientos y haya consulta real a los pueblos involucrados. No más.

Las autoridades estatales rebatieron la semana pasada al OCCAMA pero más señalarlos, se debe escuchar a la sociedad civil, pues alguna razón tendrá en sus manifestaciones que han sido pacíficas.

Está también latente la problemática agraria, añeja, entre San Vicente Coatlán y Villa Sola de Vega que, aunque por ahora no ha habido visos de reactivación, podría vulnerar el proyecto, pues abarca parte de su territorio.

Hace dos semanas, la Comisión Estatal del Agua y organismos federales estuvieron en Sola de Vega, donde presentaron la licitación, escucharon a la gente en asamblea y habrían logrado el aval definitivo.

Por su parte, la Secretaría de Gobierno ha informado que no existe ninguna oposición por parte de Coatlán.

Y estaría bien que, para transitar sin mayores problemas en la ejecución de este proyecto, se hiciera de una vez justicia por las graves omisiones y la fallida obra de la presa “Paso Ancho” en el sexenio de Gabino Cué Monteagudo.

Hasta el momento no hay o por lo menos no se conoce que haya funcionarios encarcelados por la omisión de iniciar un proyecto, invertir cientos de millones de pesos, que después quedaron tirados, por no haber consensuado los trabajos.

Las dudas están, la iniciativa está, y caminaría mejor si las autoridades permiten la participación social plena y, sobre todo, la transparencia y las garantías para ahora sí, contar con el vital líquido suficiente para una urbe y su metrópoli que día con día se ensanchan.

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